Vacaciones para un ‘infoholic’

Luis Vázquez Villalón

No hace mucho que descubrí el término infoholic que se refiere a personas que como yo, se han vuelto adictas a cualquier clase de información que nos puede ofrecer el mundo, en particular cuando proviene de nuestro dealer preferido: el internet.

Llevo varios años de padecer este mal, cuyos síntomas son querer acumular más información que la que me da el sistema educativo y estar en la constante búsqueda de conocimiento sobre las materias de mi interés, las cuales, por cierto, son muchas.

Dentro de ellas se encuentran las diversas vertientes que tienen las licenciaturas que curso y sus ramas afines. La contabilidad se convierte muy rápido en microeconomía, ésta en macro y ésta me lleva a lecturas como aquella de Krugman, Marx, Smith, Keynes, al controversial Malthus y mi favorito… Yunnus, de quien ya les he contado en este espacio.

También de la contabilidad pueden partir estudios sobre la correcta organización de las empresas, la forma de volverse más eficientes y eficaces, cómo segregar correctamente las funciones dentro de la misma, lo que nos lleva al estudio de la administración y de ella se salta muy rápido al mentado management, otro de los nombres con lo que se conoce a la “alta dirección” y que es contenido de todos los MBA disponibles.

La alta dirección muy rápidamente se convierte en psicología laboral, marketing e inteligencia emocional, elementos que también están presentes en la receta de la política, de tal suerte que esos llevan como consecuencia casi natural al estudio de la organización del estado y las empresas y organizaciones públicas en los libros que definieron los conceptos fundamentales, como son: El Leviatán de Hobbes, El Contrato Social y hasta Teoría General del Derecho.

Esto después nos lleva a las particularidades de la misma, podemos comenzar con el padre de la ciencia política, Nicolás Maquiavelo, cuyos textos comprenden mucho más allá que solamente El príncipe y nos ofrecen títulos como La mente del hombre de estado, Discursos de la época de Tito Livio y por supuesto Del arte de la guerra.

Este último en particular casi comparte nombre con dos clásicos de la teoría bélica El arte de la guerra de Sun Tzu, y De la guerra del militar alemán Carl Von Clausewitz quien nos expone de forma magistral no solamente sus técnicas, si no sus reflexiones sobre la guerra, llegando a calificarla (considero que con toda razón), como la extensión insana de la política.

Estamos de regreso en la política, que no es más que el estudio de la organización humana con base en las relaciones de dominio y control entre sus miembros. Esto nos permite ahondar en los mecanismos de control social general y encontramos, a través de la lectura de libros como Money and Power; How goldman sachs came to rule the world de William D. Cohan y ¿Por qué no? Con la vista de una serie de documentales Zeitgeist, que el principal de estos mecanismos de dominio, es la deuda.

Hablamos de la misma deuda que es objeto de cambio en los mercados financieros del mundo y base del sistema que los sostiene. Aquí vale la pena hacer una pausa para reflexionar brevemente acerca de los instrumentos financieros que están disponibles en el mercado: swaps, bonos, pagares, etcétera. La mayoría de ellos son formas descaradas de deuda y/u originados a partir de alguna forma de la misma.

Ésta también nos remonta de nueva cuenta a los mercados financieros, los cuales en la magnífica biografía que José Martínez le hace a Carlos Slim, son calificados como los campos de batalla modernos, los que nos regresa a Clausewitz, donde en lugar de ametralladoras se pelea con estrategias de Yunnnus, Smith o Keynes, con la intensión de dar financiamiento a las empresas necesitadas de alta dirección, cuyos miembros en muchas ocasiones se cuelan en la escenario de la política con intervención en el diseño de programas o políticas.

Está claro que hablamos de un todo y no de partes aisladas.

Estudiante de la Facultad de Contaduría de la UAQ. @lui_uni

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