Uvas y des-propósitos

Juan Manuel Badillo

Uva uno. El primer propósito del 2015 es tener nuevos propósitos. Iniciar con la convicción de que los nuevos deseos se cumplan y reconocer, finalmente, que las nuevas aspiraciones no se cumplirán.

Uva dos. Rescatar los propósitos del año viejo que se convierten en despropósitos en las primeras horas del nuevo año. Se debe comprender que el recalentado no sólo es alimenticio, también es ético y moral.

Uva tres. Primer despropósito del nuevo año: bajar de peso. Ese nunca falta. Es el primer deseo que por lo regular se queda en el camino. Recuerde que cuando la dieta de la luna y el agua han fallado siempre existe la alternativa de cerrar la boca y respetar el refrigerador. En caso extremo se puede engrapar el estómago, pero tómese en cuenta que iniciar y dejar dietas es también un deporte nacional.

Uva cuatro. Reconciliarse con los que ofendió en la noche vieja sin querer y con los que ofendió porque quiso. Hacer una lista de los conocidos, amigos y familiares con los cuales hacer tregua por todos los agravios cometidos en el pasado reciente. Eso lo hará sentir bien.

Uva cinco. Hacer otra lista con los detractores que se acumulan en los últimos días del año viejo. No se asuste si en el nuevo listado aparece gente que nunca ha querido ni piensa conservar entre sus amistades. Eso también lo hará sentir bien.

Uva seis: Regresar a la terapia semanal para darse cuenta que muchos de sus traumas de la infancia sólo son pretextos para tener propósitos de año nuevo y que las teorías de Sigmund Freud no sirven para justificar el hecho de que no ha pagado ni pagará sus tarjetas de crédito.

Uva siete. Se recomienda retomar la terapia donde la dejó la última vez, es decir, cuando a usted le quitaron la pelota en el kínder o no lo dejaron jugar a La Víbora de la Mar y nunca lo pudo superar. Los que se enamoraron de la maestra de la primaria o el maestro de inglés de la secundaria entran en la categoría de casos perdidos o difíciles de recuperar.

Uva ocho. Intentar nuevamente con la zumba aunque no pueda negar que bailar salsa durante dos horas en leggins no es para usted y que de tanto brincar sólo ha ganado dolores de rodillas.

Uva nueve. Incluir deseos exóticos también ayuda. Esos son los propósitos con tres grados de dificultad y le dan emoción a la lista de los buenos deseos del nuevo año. Por ejemplo, aprender a andar en bicicleta a sabiendas de que si no aprendió a los 10 años tampoco lo hará a los 45 años.

Uva diez. También están los despropósitos orgánicos. No se asombre de quien pretenda iniciar un régimen de alimentos orgánicos, para lo cual, se planea instalar un huerto de lechuga en la azotea y comprar un par de gallinas de rancho ponedoras para tener huevos frescos todas las mañanas. Luego recordar que vive en un multifamiliar, que la azotea más cercana está en el piso diez y que el cuarto de servicio no sirve para guardar gallinas ponedoras.  

Uva once. Se estila dejar vicios nuevos y retomar otros.  En este apartado existen desde las categoría más inofensivas, por ejemplo, dejar el cigarro por el café, y luego iniciar el mismo proceso pero al revés. Otra categorías con mayor grado de dificultad, por ejemplo, es no volver a comprar a plazos de 18 meses hasta que no se tope con las rebajas de enero, las cuales son mejores que en diciembre.

Uva doce. Tratar de recordar la lista de propósitos luego de la resaca de año viejo. Recordarle a los demás y a sí mismo que la lista de los deseos de año nuevo no sirven para nada, pero como muchas cosas en la vida, son cosas que se tienen que hacer porque el alma descansa cuando se tiene una causa perdida en el camino. FIN

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