Una relación bilateral... ¿forzada?

13/06/2019
06:11
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Era cuestión de tiempo para que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, provocará el primer tambaleo en la administración del nuevo gobierno mexicano.

Lo hizo en reiteradas ocasiones con Enrique Peña Nieto y ahora le da la bienvenida al presidente López Obrador, ni más ni menos que con la amenaza de imponer aranceles progresivos.

Desde el inicio de su administración, se cuestionó al presidente mexicano sobre la postura que tomaría ante un personaje como Trump, tan voluble e imprevisible. Su respuesta siempre ha sido la misma: ecuanimidad, cordialidad y respeto.

No obstante, la realidad es que Trump nunca ha demostrado respeto hacía nuestro país, pues desde que comenzó su gobierno, ha lanzado insultos y atropellos en contra de nuestros compatriotas. En este sentido, era cuestión de tiempo para que atacara de nuevo.

Ahora, después de seis meses de haber iniciado la nueva administración, deja caer el primer golpe de forma abrupta y directa, entendiendo con precisión la postura que tiene nuestra economía frente a la suya y la manera como ésta influye en nuestro crecimiento.

Si bien, ante las amenazas del gobierno norteamericano, hubo algunos que fueron invadidos por el espíritu nacionalista y propusieron responder con la misma moneda, la verdad es que no estamos en igualdad de circunstancias para entrar en una “guerra comercial”.

La realidad es que nuestra dependencia hacía el país del norte nos ha restado autonomía y libertad, orillándonos a tener que aceptar acuerdos que en muchas ocasiones no benefician a México y le imponen obligaciones que van más allá de sus posibilidades.

Así pues, la semana pasada el gobierno federal logró un “respiro”, al detener momentáneamente la imposición de los aranceles; sin embargo, hasta ahora los compromisos asumidos son desconocidos, pues aunque el canciller mexicano ha expuesto que la negociación se centró principalmente en el tema migratorio, han salido a la luz varios comentarios del mandatario estadounidense que dejan ver obligaciones mayores y que no han sido del todo reveladas.

Más allá del tema migratorio, que por si mismo es de alta complejidad, el tema es que el gobierno federal no ha sido lo suficientemente transparente sobre los acuerdos asumidos, no obstante que se trata de una negociación entre naciones soberanas y no entre particulares, de ahí que es un tema de interés público. Y es que los compromisos asumidos no solo afectan a los titulares de las dependencias, sino a todos nosotros, como parte del Estado Mexicano.

En este contexto, no es momento de cantar victoria, pues hasta el momento sigue latente la amenaza arancelaria de Trump; sin embargo, el tiempo obtenido es “oro molido” que ojalá la administración en turno sepa aprovechar y, si no, cuando menos asuma su responsabilidad de hacer públicos los compromisos adquiridos, a fin de conocer sus consecuencias, pues a fin de cuentas, las administraciones pasan, pero las obligaciones se quedan, ¿no lo cree?

 

Diputada local del PRI @AbigailArredondoRamos @AbiArredondo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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