Una guerra que crece

Juan José Arreola

Uno de los ejercicios que han crecido en los últimos dos o tres años es el uso en las redes sociales de los troll y bots.

Uno de los ejercicios que han crecido en los últimos dos o tres años es el uso en las redes sociales de los troll y bots, particularmente en el caso de la política y en coyunturas tan destacadas como la de las elecciones en México.

La difusión de información falsa o no comprobada ha invadido éste y otros ámbitos, como es el caso de los noticiarios y espacios informativos, destacadamente los de la televisión abierta (Televisa y TV Azteca).

Entre los troll y los bots. Como lo explica Alfredo Sabat en su artículo publicado en el periódico La Nación (Argentina), un troll es “una cuenta de una red social que puede tener o no una identidad real que la respalde. En general se usan para agredir, pero también para instalar trending topic”.

El periodista detalla que una sola persona puede manejar entre 10 y 20 cuentas. “Según la atención que le preste a cada una (calidad de los mensajes), puede lograr tener un perfil más creíble. Mientras más verosímil es, mejor posicionados estarán sus mensajes.”

El mismo colega refiere que un bot es una cuenta poco elaborada “que se maneja automáticamente con un software”.

Por consecuencia, una persona tiene la posibilidad de manejar miles de cuentas de bots y, así, tratar de colocar “temas en la lista de tendencias de la red social o aumentar la cantidad de seguidores de un usuario. Son más fáciles de detectar que los trolls , porque sus perfiles son básicos y reproducen mensajes en masa, al mismo tiempo”.

Con estos dos recursos que brinda la tecnología, se han construido infinidad de historias falsas que, infortunadamente, se han convertido en “noticia” y, por ende, han construido realidades- ficción; es decir, escenarios que la gente en general cree, pero que no existen, no son reales o, por lo menos, no han sido demostrados.

Esta situación comienza a ser un peligro para México, pues su uso durante la coyuntura electoral ha tomado dimensiones nunca antes vistas, aumentado la posibilidad de que, bajo esta creencia, los electores emitan sus sufragios y no, como se esperaría, en función del conocimiento real o de la simpatía por su persona o posturas políticas.

Casos destacados. Con esta tecnología, por ejemplo, se ha construido una historia alrededor del candidato presidencial de la coalición Por México al Frente, Ricardo Anaya Cortés, de quien se ha dicho, en las redes sociales, que está involucrado en el delito de lavado de dinero.

Hasta el momento de escribir estas líneas, no había un sólo elemento que demuestre, jurídicamente, esta condición. No hay pruebas, declaraciones y, por ende, tampoco delito que perseguir.

Un caso similar (en cuanto a la ausencia de pruebas) fue el que surgió hace varios meses y que incluso fue abordado por algunos periodistas en artículos de opinión, refiriéndose al mal estado de salud de Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial de la coalición Juntos Haremos Historia.

Incluso en esta construcción se afirma que una de las eminencias médicas del mundo, el cubano Félix Delorit, atiende al candidato. Sin embargo, nada de esto está demostrado o cuenta con evidencias.

Recuerdo que en marzo pasado se atribuyó al candidato del PRI a la presidencia de la República, José Antonio Meade Kuribreña, un pronunciamiento que, al igual que los casos anteriores, no ha demostrado ser real: se difundió que el político había afirmado que “el gasolinazo se hizo por amor a México”.

La clara intención es atribuir a este ex funcionario público la responsabilidad de una determinación gubernamental que ha sido rechazada por la ciudadanía.

Acciones. El deber de todo ciudadano es indagar la veracidad de lo que lee, y más de lo que se difunde y con lo que está de acuerdo, con la finalidad de tener certeza; los periodistas y medios de comunicación deben de garantizar, por profesionalismo y ética, que lo que difunden tiene fuente y está debidamente corroborado.

Si hacemos estos dos ejercicios podremos construir un gran blindaje contra las fake news, disminuir la incertidumbre y votar con libertad.


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