Una gran historia de amor

Patricia Olavarrieta del Rivero

Creces con amigos que marcan tu vida para siempre, recuerdas aquellos que fueron novios, amigos, cómplices, personas con las que fuíste trazando los llamados años maravillosos llenos de aventuras, historias, carcajadas, juegos; el primer beso y los que le siguieron, la primera desilusión,el primer amor y así, dentro de este catálogo de vivencias siempre roba la atención el amor de tu vida,ése que es único y sólo lo provoca una persona especial que toca tu alma, aquel que al verlo, desaparecía todo lo demás y quedaba en la escena sólo él. Tu corazón latía más rápido y esperabas el momento para que llegara a ti a saludarte a dirigirte esa mirada que lo era todo. Entonces, ése instante se volvía mágico y eterno, eras apenas una chavala cuando sentiste por primera vez que él era especial. Un amor que a pesar que se sentía por los dos, permaneció a la distancia, con miradas robadas, besos prohibidos y caricias tiernas que lo decían todo. Ellos, aprendieron vivir sólo con el suspiro de lo que podría haber sido. Los protocolos y reglas sociales no permitieron que floreciera. Faltar al mejor amigo, hermano mayor de ella, al padre y en consecuencia a la familia que lo trataba como uno más del clan, era una responsabilidad y compromiso inquebrantable. Nunca se atrevieron a faltar a ése código de honor no escrito. Sin embargo, siempre hubo forma de expresar que estaban destinados a ser.

Pasó el tiempo, crecieron, sus vidas se separaron, por algunos años se perdieron la vista conservando sólo el recuerdo de lo que nunca fue. Un encuentro removió de nuevo el sentimiento, lo especial. Ya después de la adolescencia, cuando ya te consideran adulto, sin embargo, parecía terquedad insistir en algo que no podía ser. Año después, ambos, se casaron. Y así, cada uno siguió su camino. Parecía que se había dormido el recuerdo y el sentimiento y que nunca más iba a despertar.Aprendieron a vivir con eso casi olvidándose de la existencia del otro.

No cabe duda que historias de amor, hay muchas, pero uno identifica ésa en particular que siempre será especial.

En la vida de todos hay etapas sin duda que nos marcan, recuerdos que al traerlos los sientes como si los volvieras a vivir. Pero dentro de esto, te das cuenta que tu vida transcurre en paralelo mientras el destino te tiene preparado lo mejor de tu vida.

Tendrás que vivir , aprender, amar, caerte y levantarte mil veces, descubrir quién eres, reír, llorar, formar una familia, trabajar, madurar y llegar a los cuarenta. Esta etapa de la que todo mundo habla y dice que es crucial, definitoria para lo que sigue en tu vida. Etapa donde tomas decisiones, quizá las más importantes y difíciles que hasta ahora has tomado, es donde vives la adolescencia de tus hijos, pero también los cambios hormonales en tu ser como mujer. Etapa donde los hombres te llaman loca porque actúas en consecuencia de los cambios mencionados. Período donde todo lo que te enseñaron parece ya no hacer resonancia con quien te has convertido y donde te das cuenta que las reglas impuestas por la sociedad, no siempre hay que seguirlas porque hoy sabes que hay que aventurarse y luchar por lo que se quiere a pesar de todo.

Pero llega un día, en que todo se acomoda, en que las vivencias que te han formado y te han convertido en quién eres, tienen sentido, porque ahora estás lista para recibir y no dejar pasar más al amor de tu vida. Hoy, estás lista para aferrarte a lo que quieres, no por capricho sino por convicción. Bastó con una sola caricia, una sola mirada para saber que es el momento para los dos.

Y lo que es para ti, aunque te quites....Abrázalo y hazlo tuyo, pero sobretodo no lo sueltes porque si se vuelve a presentar en tu vida después de tanto, entonces es para ti.

Ahora toca vivir el amor de una mujer de 40 con toda su pasión y toda su plenitud. No te cabe la menor duda que ésta mujer nació para complementarse con él.

“Me miras, de cerca me miras,cada vez más cerca y entonces jugamos al cíclope,nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan,se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran,respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos, el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua”.

Escena mágica de literatura en Rayuela, de Julio Cortázar.

Y esto es, ¡una gran historia de amor!

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