Una difícil decisión

Sergio González Flores

De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española, emprender es comenzar una obra, especialmente si lleva dificultad o riesgo. En México queremos emprender para independizarnos; para ser nuestro propio jefe y disfrutar de horarios flexibles; o porque nos mueve el deseo de cambiar el mundo y crear una empresa que entregue valor a la gente.

Estas motivaciones nos impulsan a tomar la decisión de emprender y elegir entre dos caminos: el más seguro por el que opta la mayoría de los emprendedores que comienzan su empresa combinando las labores de un empleo fijo con las responsabilidades de ser el director de una empresa en nacimiento. Otros elegimos el camino arriesgado y renunciamos a la comodidad de un ingreso fijo para entregar toda nuestra energía y talento al proyecto que nos inspira.

Independientemente del camino nos enfrentaremos a retos, dificultades y riesgos que tendremos que vencer para que nuestra idea no se quede en el escritorio o se convierta en un intento fallido. Para lograr vencer los obstáculos, el emprendedor debe estar dotado de una pasión única hacia su proyecto que le permita tener la fuerza y determinación para generar propuestas de valor; además de desarrollar ciertas habilidades que lo conviertan en un emprendedor exitoso.

Para lograr emprender con éxito se requiere en un inicio contar con un plan de negocios que permita conocer la rentabilidad del mismo; su factibilidad técnica, financiera; y los canales de distribución mediante los que entregaremos nuestra propuesta de valor. Es decir, para desarrollar una empresa exitosa hace falta más que una buena idea, y un plan de negocios es un buen comienzo.

Por otro lado, desde un principio se debe contar con visión estratégica y no se debe olvidar que cada una de nuestras acciones y decisiones impactan en la manera en que se proyecta nuestra empresa o negocio. Por tanto, al momento de tomar decisiones es recomendable no dejar de considerar dos preguntas básicas; ¿qué es lo que quieres que la gente piense de tu compañía, y qué tipo de empresa quieres crear?

Tomar dinero de la caja para cubrir gastos personales es uno de los errores más comunes que podemos cometer los emprendedores. Es por ello que la administración financiera es otro punto a considerar en el manejo de una empresa. Para que tu empresa no quiebre debes asignarte un sueldo y cuidar con precisión de centavos tu flujo de efectivo.

Existen esquemas de pensamiento que dificultan el despegue y crecimiento de las buenas ideas. Por ejemplo, no hay nada más falso que pensar “para que esté bien hecho debo hacerlo yo mismo”. Practicar esto satura de tareas y no te permite dirigir una empresa. Por tanto hay que desarrollar habilidades gerenciales para delegar responsabilidades y dar poder de decisión a los colaboradores. Siguiendo este consejo podrás concentrarte en analizar resultados, mejorar procesos y tomar decisiones acertadas para tu empresa.

Finalmente, es importante que el emprendedor tenga la capacidad de crear un equipo que esté comprometido con la empresa tanto como él lo está. El emprendedor debe transmitir y predicar con el ejemplo los valores de la compañía. En ese sentido un buen líder es empático, agradecido y un buen consejo es procurar en todo momento hablar del “nosotros”; de esta manera se fomentará el compañerismo y el trabajo en equipo.

Emprender es una experiencia que te dotará de habilidades nuevas y te hará realizar cosas que creías que eras incapaz de hacer. Emprender es una decisión con valor.

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