Un SKAparate en medio de una locura llamada rock

Pollo Rock

La clase obrera identifica al ska como parte de su movimiento, y es así como también surgen los “skinheads”, quienes con botas, pantalón de mezclilla, chamarra acolchada y cabello muy corto emulan el look y la vestimenta de los obreros.

Cuando se es un amante de la música nunca está de más conocer el sonido tan encantador del género ska y hoy platicaré un poco de este movimiento.

Este estilo se generó en Jamaica y surgió como una fusión de diversas mezclas musicales como jazz, swing, boogie–woogie, que es un subgénero del blues, y el mento, música acústica originaria de Jamaica. 

Comenzó a ser reconocida y aceptada en la década de los 60’s y fue el productor jamaiquino Clement Dodd, quien solicitó a sus músicos realizar una mezcla de sonidos que fuera bailable, acelerada y con un toque de las raíces  de Jamaica.

La banda Skatalites, fundada en 1964, fue la primera que tocó este tipo de música, dejando huella del movimiento con sus canciones bailables y estrambóticas.

Para la segunda etapa de los 70’s  se le llamó el two-tone, debido a la integración que se daba entre el público y las bandas. Destacan nombres como The Specials que le implementaron rapidez al sonido, y es aquí donde  empieza a surgir la vestimenta característica en colores blanco y negro.

En los 80’s llega la tercera época del ska en Estados Unidos, y fue Robert Hingley quien creó un estilo más rápido y con mayor ritmo, al frente de The toasters.

En nuestro continente las bandas comenzarían a hacer ruido a ritmo de ska a mediados de los 80’s y los Fabulosos Cadillacs, de Argentina, fueron algunos de los precursores, quienes además son  “compas” de Desorden Público, de Venezuela 
y en México, de La Maldita Vecindad, una de las mejores bandas del mundo.

Y ya entrados en la escena de los que son pioneros o poderosos del ska, nos encontramos con gente de la talla de Tijuana No, Panteón Rococó, Los de abajo, Víctimas del Doctor Cerebro, La Tremenda Korte, Inspector, Nana Pancha, Los Estrambóticos, quienes han llevado el nombre del país muy arriba.

La clase obrera identifica al ska como parte de su movimiento, y es así como también surgen los “skinheads”, quienes con botas, pantalón de mezclilla, chamarra acolchada y cabello muy corto emulan el look y la vestimenta de los obreros.
Coincidiendo con la costumbre que correspondía a los inmigrantes jamaicanos, quienes en los puertos eran rapados para evitar que tuvieran piojos u otros insectos en el cabello.

La última ola que contempla desde los años 90’s y se extiende hasta nuestros tiempos, comprende combinaciones de géneros con el ska como el ska-jazz, ska-punk, ska-surf o ska con arreglos electrónicos que se escuchan en países europeos, latinoamericanos o asiáticos.
Actualmente el ska cuenta con exponentes del tamaño de New York Ska Jazz Ensemble,  Tokyo Ska Paradise Orchestra o Pannonia Allstars Ska Orchestra. 

Asimismo este género ha servido para sacar la rebeldía y en ocasiones crear conciencia a través de agrupaciones como Ska-P,  Arpioni o Pies Negros.

Así que como cualquier otro género musical, literario o artístico, el ska es un género atado a su tiempo, con un sinfín de generaciones que han escuchado y bailado en distintos países, ya sea por diversión pura, valores o respuestas a acontecimientos políticos para mostrar una postura anarquista.

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