Un diario con historia

Juan Antonio Isla Estrada

En cuatro años cumplirá un centenario de vida. Ha sido testigo fiel de todo el siglo XX. Nació durante las primeras discusiones del Congreso Constituyente de Querétaro y su objetivo inicial fue ser el conducto para difundir los postulados de la Carta Magna, que estaba en ciernes y pretendía recoger los anhelos de un pueblo que trataba de cicatrizar las heridas dejadas por la lucha armada.

La paternidad de esta criatura se atribuye a un inquieto e inteligente diputado, Félix Palavicini, de quien consta en el Diario de los Debates su defensa de principios progresistas como la libertad de enseñanza, la igualdad de los derechos políticos de las mujeres y la incorporación de las garantías sociales.

Se crió en talleres de la ciudad de México y sus primeras letras se imprimieron en la misma rotativa que plasmó el primer ejemplar de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en 1917.

Revolucionario de origen ha sido innovador y propositivo en sus contenidos. Entre otras ideas ha propuesto la reconstrucción económica, social y jurídica del país, mediante la aplicación de un ideario basado en la figura de la autoridad civil para gobernar, el antirreeleccionismo, el apego a las garantías constitucionales, la libertad de expresión y la igualdad jurídica de la mujer.

Al mismo tiempo que defendía asuntos de trascendencia para la vida nacional, sus suplementos se ocupaban de María Conesa y Esperanza Iris, las divas mexicanas de la época.
La búsqueda de instrumentos novedosos aplicados al periodismo ha sido una constante en la vida de éste medio. Así, cuando cubrió la Segunda Guerra Mundial, adoptando el hilo telegráfico en 1940, pudo publicar por primera vez en México, las fotografías enviadas desde los campos de batalla.

La tecnología y la innovación han sido constantes en la centenaria vida del periódico, en sistemas de impresión y pionero en México en aparecer en la Internet y en certificar su circulación.

Con la llegada a la dirección de los señores Miguel Lanz Duret, señor e hijo, el impreso entra a una etapa de modernización que ha mantenido y consolidado su actual Presidente y Director, Juan Francisco Ealy Ortiz.

Organizados por este periódico, los concursos nacionales de oratoria han tenido momentos memorables. Los jóvenes Adolfo López Mateos y Porfirio Muñoz Ledo fueron ganadores de estos certámenes. Igualmente nuestro ex rector, doctor ‘Honoris Causa’ y poeta, Hugo Gutiérrez Vega, obtuvo el primer lugar en 1955, representando a la Universidad de Guadalajara.

Aquí en Querétaro se celebró en la década de los sesentas uno de ellos. Nuestro representante era nuestro amigo y maestro José Ortíz Arana, discípulo de Hugo. Brillante, elocuente, culto e histriónico, alcanzó el segundo lugar. El orador veracruzano lo venció en una final conmovedora y disputadísima que nos dejó muy insatisfechos.

Otro año, nos representó un orador que en la fase estatal había quedado en segundo lugar. El triunfador no quiso ir a Puebla porque jamás en su vida había dado un paso fuera de Querétaro. El kantiano Manuel Lozada Perusquía cedió el honor a Carlos Lozada Balandrán que fue eliminado en la primera ronda. Una gran bronca de la que salieron varios descalabrados, aderezó ese concurso que normalmente concitaba exaltados ánimos y espíritus violentos.

Años después, en una nueva intentona, acompañamos a José Ortiz Arana a Aguascalientes. En las semifinales tuvo un lapsus desastroso. Nos regresamos a Querétaro sin premio, sin haber cenado y con una terrible frustración y un gran misterio. El viaje se nos hizo eterno.

Bienvenido "El Gran Diario de México", que tiene un nuevo retoño en Querétaro y nos obligará a recuerdos y reflexiones todos los lunes de lo que, esperamos, será una larga vida.

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