“Tus hijos + los míos = los nuestros”

Eli Martínez

Cada día es más común en nuestra sociedad, el tema de las familias ensambladas, es decir, aquellas familias provenientes de otras relaciones anteriores.  Estas se originan a partir del segundo matrimonio o unión de hecho, cuando uno o ambos integrantes de la pareja tienen hijos de una unión anterior.

Dentro de pocos años, pasará a ser la familia prototipo en la mayoría de países occidentales. De ahí la importancia de tener más información.

¿Cómo se definen? “Son grupos familiares donde conviven o circulan niños y adolescentes de distintos matrimonios o convivencias que conforman una red de sustento emocional y material, pero al mismo tiempo no exenta de antagonismos y conflictos".

Las nuevas parejas tratan de imitar en su funcionamiento a la familia nuclear, fracasando en el intento de lograr una familia estable.

El número de divorcios de las familias ensambladas supera el de las familias de primer matrimonio. Un alto número de estas familias, evita el divorcio y/o diversos grados de padecimiento familiar, con sólo recibir información adecuada acerca de cuáles son sus pautas de convivencia.

Diversas investigaciones demuestran que  la mayoría de los niños de estas familias,  desconocía tener algún lazo de parentesco con la esposa del padre o el esposo de la madre. Pero este desconocimiento no es privativo de los chicos, muchos adultos ignoran que las leyes señalan una obligatoriedad de los padrastros o madrastras hacia los hijos de ambas partes.

Las relaciones, en las familias ensambladas, no se dan espontáneamente como ocurre en las familias tradicionales, sino que requieren un esfuerzo de voluntad.

He aquí, algunas de las tareas que deberán realizar para alcanzar la integración de sus miembros:

·         Afrontar las pérdidas y los cambios. Aprender a identificar los sentimientos que los acompañan y permitir su expresión.

·         Negociar las diferentes necesidades de sus miembros.

·         Lograr acuerdos

·         Poner lentamente las nuevas reglas y costumbres.

·         Los padrastros y madrastras asumen lentamente el rol disciplinario, a medida que se consolida la relación con sus hijastros.

·         Mantener una relación "civilizada" y cooperativa con el otro hogar de los chicos respecto al cuidado de los mismos. No criticar al otro progenitor delante de los chicos.

·         Fortalecer la relación de pareja. Planificar momentos a solas para alimentar la relación.

·         Discriminar las expectativas reales, es decir, las apropiadas para las familias ensambladas, de las que se adecuan más a las familias tradicionales.

·         Darse tiempo para consolidar las nuevas relaciones familiares. Desarrollar "relaciones de a dos": cada progenitor con cada hijo, y el padrastro o madrastra con cada hijastro.

Todo el proceso de integración de la familia ensamblada lleva de 4 a 7 años y es más sencillo cuando hay niños pequeños. Los dos primeros son los más difíciles, luego a medida que se adquieren habilidades, es más sencillo. Los adolescentes, debido a que transitan por una etapa de su desarrollo evolutivo que implica el comienzo de su independencia, pueden no integrarse nunca, si bien, esto no es un impedimento para que establezcan buenas relaciones con los nuevos miembros de la familia. Las familias ensambladas "exitosas" están satisfechas y contentas; sienten que alcanzar la estabilidad les demandó tiempo y esfuerzo, pero se sienten recompensadas. Sus miembros han aprendido a negociar, a ser tolerantes con las diferencias, flexibles y creativos. Los chicos tienen en el hogar un modelo de pareja que se ama y se brinda cuidados mutuos. Para todos es una segunda oportunidad.

Es importante aprender a negociar y lograr acuerdos en muchos temas, como son, las vacaciones, las fiestas, la elección del colegio y otras tantas decisiones cotidianas que involucran a los hijos se complican cuando la pareja se divorcia.

Si tu nueva familia está presentando grandes dificultades para convivir, te recomiendo que pidas apoyo terapeútico.

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