Triste estadística entre los negocios y franquicias

Mario Antonio Morales

El 90% de los comercios no cuentan con procesos y procedimientos para lograr y mantener una actividad diaria exitosa y ello explica el porqué de su mortandad agravada por la contingencia sanitaria y económica. Y no menos delicado que del 10% que sí  tiene los llamados manuales operativos, solo un 4% los use regularmente. Existe hoy una falta de actualización y de seguimiento de su cumplimiento que preocupa.

Usted amiga, amigo emprendedor que tiene como primer requisito en la continuidad de su negocio, este deber de gestión ordenada, no debe olvidar que sus manuales son herramientas claves de soporte y estandarización, que serán su mejor guía. Así unificará los criterios de desempeño y cursos de acción que deberán seguirse en su modelo para cumplir con la filosofía y objetivos planteada desde su nacimiento.

No olvidemos que la imagen de nuestro negocio y el saber hacer, Know How, son los activos más valiosos con los que contamos. Los manuales tienden a uniformar los criterios y conocimiento dentro de las diferentes áreas del negocio, en concordancia con su misión, visión y objetivos.

Su utilidad radica en ser un elemento eficaz para la toma de decisiones de cada una de las áreas, ya que facilitan el aprendizaje y proporcionan orientación, fundamentalmente a nivel operativo o de ejecución.

Hoy, la tecnología juega a favor de los negocios y terminará con las voluminosas carpetas que desaniman también su consulta y aplicación. Crecerá ya el uso de códigos para una consulta inmediata, la lectura digital acaba con la sensación de una revisión aburrida y vendrá la oportunidad de materiales editables para una inmediata renovación.

Así que no hay pretexto para que en el 2022 con el apoyo de un consultor, en el mejor de los casos, su negocio o franquicia ponga orden y decida por sus manuales como la guía diaria o si ya los tiene, no permanezcan en el llamado “archivo muerto”.

Es importante considerar que son documentos eminentemente dinámicos que deben estar sujetos a revisiones periódicas para adaptarse a las necesidades cambiantes de toda empresa moderna; no deben ser inflexibles e inhibir la capacidad creativa de los integrantes de la marca, sino que deben reformarse constantemente conforme surjan nuevas ideas que ayuden a mejorar la eficiencia de la empresa. Sin revisión y análisis, su contenido se convierte en obsoleto, y lejos de ser una herramienta útil puede constituir una barrera que dificulte el desarrollo del negocio.

En el caso de franquicias si se tiene un equipo armado para dar soporte, tecnología para optimizar procesos, un producto o servicio competitivo; una marca posicionada; capacidad productiva y logística para responder a la demanda que se genere, puede existir inmejorable ejemplo para su negocio de lo fundamental que resulta la facultad de una operación bien llevada.

Es importante aclarar que los manuales operativos solían tener una vigencia de cinco años, pero ahora hay que revisarlos una vez al año porque la tecnología cambia las reglas de juego radicalmente y en muy poco tiempo. Con la pandemia ello quedó en evidencia. Los manuales de 2019 no sirvieron más, hubo que reinventarse.

[email protected]

Comentarios