Transparencia ya

José Alfredo Botello Montes

En los Ejecutivos estatales se comenzó a dar la alternancia en el año de 1989 con la llegada al gobierno de Baja California, y en el Ejecutivo federal con la llegada, en el año 2000, del candidato panista Vicente Fox Quesada y con ello se comenzó a transitar para hacer realidad las tareas de la democracia, transparencia y rendición de cuentas, que en el sistema político mexicano no se habían construido en 60 años de gobierno emanado de un solo partido político.

En la democracia se comenzó a construir el andamiaje ciudadano de la institución que vela, vigila y es garante de la democracia, como es el Tribunal Electoral y el Instituto Nacional Electoral, con decisiones tan relevantes como es la propia anulación de una elección municipal o estatal cuando se vulnera el Estado de derecho, como los recientes casos de Huimilpan, Querétaro, y el estado de Colima, en la primera para ayuntamiento y en la segunda para gobernador.

En el ámbito de transparencia y rendición de cuentas, se ha venido construyendo el andamiaje jurídico y social, para que nunca más se vuelva a abusar del erario público y cada tres o cada seis años los gobiernos sean fábricas de nuevos ricos, llegándose incluso a acuñar frases tan significativas como aquella que decía “un político pobre, es un pobre político”, así es como se han fortalecido el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, así como las instancias netamente ciudadanas del Instituto Mexicano de la Competitividad y Transparencia Mexicana, para lo que es la transparencia y rendición de cuentas.

En el caso de nuestro estado tenemos nuestro simil tanto en el aspecto democrático como el de transparencia y rendición de cuentas, mismos que se fueron construyendo una vez que se comenzaron a dar los gobiernos de transición con el reconocimiento del candidato de Acción Nacional, Salvador Olvera Pérez, para la presidencia de San Juan del Río.

Ya lo he referido en muchas entregas anteriores, que la transparencia brillaba por su ausencia, a tal grado que por ejemplo era inexpugnable saber cuánto ganaba un funcionario público o cuál era su haber cuando entraba y menos aún cuando salía, pero por los signos externos sociales se hacía suponer que se había amasado un haber muy importante en bienes y negocios.

De ahí la importancia de hacer realidad la promesa de campaña que el actual gobernador formuló, para que todos y cada uno de los miembros del gabinete nos sumáramos a la propuesta ciudadana “3 de 3”, como él lo hizo desde campaña y que ahora lo ha realizado como gobernante.

De tal manera que todos los miembros del gabinete hemos cumplido con esta promesa de campaña, y que nos atañe también, para hacer pública nuestra declaración de impuestos, conflicto de interés y patrimonial, para depositarla en el portal del Instituto Mexicano de la Competitividad y sea pública para quien la quiera consultar. Pero más importante será que el ciudadano pueda analizar si alguno de quienes integramos este gobierno nos estuviéramos “enriqueciendo” de manera ilícita mediante el cargo que nos fue conferido en el paso del tiempo.

Hoy nos convertimos prácticamente en el primer equipo de gobierno estatal, que cumple con este encargo ciudadano y más por convicción que por obligación lo hacemos con gusto, empeñando nuestra honra y nuestro honor en el ejercicio del recurso público que nos han puesto a disposición.

Pero también además nos obliga el ejemplo puesto por nuestro gobernador Pancho Domínguez, que es un convencido de la transparencia y rendición, poniendo el ejemplo, por lo que una vez más queda demostrado que la palabra convence pero el ejemplo arrastra, que todo sea para bien del nuevo sistema político mexicano en el que la transparencia y rendición de cuentas ha llegado para quedarse.

 

Secretario de Educación del Estado de Querétaro

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