Toreo de salón. El ballet taurino

Muchos entran en debate descarnado al hablar de los toros, algunos por considerarlo un arte, otros porque solamente es un sacrificio, y otros más si debe ser catalogado como un deporte y en esta ocasión desmenuzaremos porque el toreo es un deporte que se fusiona con el arte que envuelve en cada trazo.

El toreo de salón

El toreo de salón es una práctica habitual de los profesionales y aficionados del mundo del toro, ya que básicamente consiste en realizar los movimientos de la lidia pero sin la presencia del toro. De ahí que se considere un entrenamiento perfecto para mantener el temple en la realización de este arte.

Por este motivo, el toreo de salón es fundamental  en la vida de un torero, ya que le ayuda a estar practicando y mejorando sus habilidades con los distintos elementos que se utilizan en el transcurso de una lidia convencional: utiliza capote, muleta, estoque simulado, banderillas de entrenamientos entre otros. Los expertos consideran que el toreo de salón es esencial para tener completo dominio del capote y la muleta, dado que esta práctica brinda la posibilidad de crear, variar, e improvisar pases que no están predeterminados, para poder trasladarlos después al ruedo.

Con el toreo de salón se aprende a componer la figura. Por este motivo muchos toreros lo realizan ante un espejo. Hay quienes mantienen que toda persona que se ponga delante de un toro debe saber caminar “en paso doble”: andar ante él y desenvolverse con gracia, elegancia y arrogancia, para lo que hay que practicar esta suerte de ballet. Si el torero es un artista, y un artista peculiar, se entiende que deba ser torero y artista hasta caminando. Y, para ello, nada mejor que practicar el toreo de salón.

Además, gracias a su práctica, los toreros ganan en seguridad, en templanza, en conocimiento del terreno que pisan y en cómo pisarlo, en acoplamiento al peso y al tamaño del capote, la muleta y el estoque. El toreo de salón ayuda a crear  lidias imaginarias, a dar forma a faenas en la imaginación que luego podrán transformarse en realidad sobre el albero y frente al toro.

Este arte es llevado al terreno turístico de forma espontánea; normalmente suele desarrollarse después de los aperitivos, ya sea justo antes del almuerzo o la cena. Es en ese momento cuando puede vivirse una experiencia inolvidable: ver, a unos centímetros de distancia, a un torero que realiza cada movimiento de la lidia mientras se explican sus evoluciones y se satisfacen las curiosidades de los presentes.

Muchas peñas y escuelas taurinas hacen exhibiciones del toreo de salón y es en verdad tanto como ir al mejor ballet que se pueda presentar en la ciudad. Una manera de vivir el toreo imaginario, así como de ejercitar el cuerpo, estética y sobre todo llenarse de ego al sentirse torero.

Cabe mencionar que además del toreo de salón las jornadas de los que quieren o ya son toreros son muy extenuantes desde temprano el salir a correr, estiramientos, de pierna brazos y cintura. La fuerza que se adquiere en los brazos y manos es impresionante ya que si tomamos en cuenta el peso del capote, la muleta y la espada pues estaremos hablando de un gran ejercicio en ese parte del cuerpo.

Como podemos leer el toreo es un deporte de alto rendimiento ya que debes estar físicamente entero pero sobre todo mentalmente enfocado en las metas que se quieren alcanzar.

Por esta semana le dejamos aquí simplemente recordándoles la gran iniciativa de Provincia Juriquilla que “Busca un torero” y cada viernes en esa importante plaza se llevan a cabo corridas de toros con alternantes que pocas veces reciben oportunidades de demostrar lo que traen, entonces cada viernes de marzo son de toros,  la siguiente semana hablaremos más a fondo de este bonito serial taurino.

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