Toneladas de lluvia sobre mí

Es natura implacable

con su fuerza y su presión.

Fuerte lluvia nada amable

que nos deja inundación.

Para el campo todo es bello

es notable ese verdor.

La ciudad luego hasta el cuello

desahoga el vertedor.

Y la voz antagonista

pues revienta de clamor.

Y no falta el alarmista

que patea con estertor.

El análisis indica

un pasado de inacción.

Todo ello sólo implica

hacer una proyección.

Proyectar que a futuro

esto ya no ha de ocurrir.

Con las obras, sí me apuro

Tláloc ya no hará sufrir.

Periodista

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