Tolimán, tierra bendita

Edgardo Cabrera Delgado

Tolimán tierra bendita, tus hijos tienen valor y tus lindas mujercitas saben lo que es el amor, verdad de Dios que sí...” Aún sigue cantándose esta canción que mueve los corazones de los tolimanenses y que según Francisco Cabrera (Lo conocí hace unos 10 años, me dijo que tenía 80 años de edad) la compuso cuando venía de la comunidad de Panales con rumbo a la cabecera municipal de Tolimán, tal vez inspirado en una mujer.

En este territorio del semidesierto de Querétaro, con 524 kilómetros cuadrados de superficie territorial montañoso, sigue siendo cuna de una de las etnias más grandes de otomíes dispersados en 109 comunidades integradas en tres delegaciones: San Pablo, San Miguel, San Antonio de la Cal y la propia cabecera municipal.

Esta parte de nuestro estado está cubierta de matorrales, garambullos, pastizales, nopaleras, magueyes, lechuguillas y huisaches que dan cobijo a una fauna compuesta de venados, coyotes, conejos, liebres, zorrillos, armadillos y serpientes como la cascabel, prieta, trompa de puerco y alicantes; surcando los cielos se pueden admirar gavilanes, zopilotes y cuervos.

Dominado por climas semisecos y semitemplados, sus habitantes son reconocidos por trabajadores e inteligentes (De este municipio han surgido cientos de docentes y profesionistas entre ellos destacadas personas como José Antonio Nieto Ramírez por señalar solamente uno).

Tolimán representa un espacio donde sus costumbres y sus tradiciones siguen siendo baluarte de su identidad, de su orgullo de pueblos originarios en este país. Tiene unos 28 mil habitantes, e históricamente ha sido territorio y enclave de hechos relevantes así como de personajes que en su tiempo hicieron temblar de miedo y rencores a muchos habitantes.

Si mal no recuerdo, tal es el caso de un señor de nombre Taurino Márquez (que violaba y robaba mujeres o mandaba matar en Tolimán a quien consideraba su enemigo). Conocí a un anciano a quien le apodaban el “Mano Negra”, que pasó sus últimos años de vida en el puerto de Tampico. En tiempos de la Revolución, participó en ejecuciones ordenadas y apoyó directamente con las fuerza federales para atrapar en Peñamiller al temible Taurino Márquez.

Refería el “Mano Negra” que llevó a los soldados hasta la casa donde se encontraba. Tocaron a la puerta y Taurino les abrió y los saludo. Era de noche y de inmediato les dijo: “si buscan a Taurino ahorita se acaba de saltar la barda por atrás, córranle y agárrenlo…” Los soldados de inmediato se dieron a la tarea de atrapar al susodicho Taurino pero yo le reconocí la voz y con pistola en mano, apuntándole a la cabeza lo señalé como el mismísimo diablo de Taurino Márquez”.

Siguió narrando: “Nos lo trajimos amarrado y descalzo por veredas y una de sus amantes nos siguió por todo el camino y pedía que de vez en vez le permitiéramos darle agua. Antes de llegar a Tolimán, los federales lo ahorcaron y lo llevaron a enterrar al panteón municipal”.

Cuentan los pobladores que al otro día la tumba se abrió y expulsó al cadáver de Taurino. Ya no se supo después qué pasó con el cuerpo.

Hoy, este municipio es gobernado por un presidente surgido del Partido Acción Nacional (PAN). El electorado a veces se muestra mitad para el PRI y la otra mitad para el PAN. Los tiempos han cambiado igual que los intereses de los ciudadanos que votan más por la persona que por un partido político, y eso se tiene que ver con lupa por los dirigentes, como el recién llegado tricolor Alonso Landeros y al que dejaron no muy bien parado.

Se acabaron los tiempos en que un presidente de la república o un gobernador imponía “a chaleco” a los gobernantes, casos como el de este municipio y otros son un pequeño ejemplo de ello. Tolimán debiera apostar por el turismo, pero en grande, en San Antonio de la Cal.

Consejero nacional de Skal

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