Tiempo de revisar la relación de México con EU

Enriqueta Cabrera

México coincide con no pocos países del mundo: vamos a extrañar al Secretario de Estado Rex Tillerson despedido por el Presidente Trump de la manera más burda y grosera empleando un tuit y sin recibirlo siquiera, a la manera de los autócratas.

México coincide con no pocos países del mundo: vamos a extrañar al Secretario de Estado Rex Tillerson despedido por el Presidente Trump de la manera más burda y grosera empleando un tuit y sin recibirlo siquiera, a la manera de los autócratas. La señal política enviada por Trump no podía ser más clara cuando Mike Pompeo quien encabezaba la CIA fue de inmediato designado como Secretario de Estado, se había ya convertido en la voz más cercana al presidente en lo que se refiere a política exterior.

Es de suponerse que en la Cancillería mexicana se han encendido los focos rojos y que se prepara para asumir que la nueva política de Washington contra México se endurecerá. Pompeo es muy cercano a Trump, coincide con sus políticas, ha sido su cercano consejero en materia de política exterior, el exjefe de la CIA es más extremista en sus políticas conservadoras y populistas, su raíz no es sólo republicana sino del ala más conservadora del Tea Party. El cambio indica que la agresiva política de Estados Unidos contra México se endurecerá. Habrá que valorar y redefinir políticas en muchos temas. Existen profundas discrepancias en el tema del TLCAN, en relación con las situación crítica en que se mantiene a los Dreamers y frente las deportaciones de mexicanos cada vez más agresivas, en relación con el narcotráfico frente al que México ha librado la guerra de EU que demanda cada vez mas drogas por el crecimiento del mayor consumo en el mundo, también en relación con el absurdo y costoso Muro en la frontera, caballo de batalla de Trump. Ahí está también el tema de la colaboración en materia de seguridad que ha permitido a EU presencia y acción en el territorio nacional como nunca antes, hay que tener en cuenta y desarrollar una política frente a la realidad de los ataques cibernéticos y del enorme tránsito por compra de armas en EU que tiene un impacto considerable sobre la violencia y las muertes por armas de fuego en México. Otra cuestión a revisar es la política de México frente a la migración proveniente de Centroamérica hacia EU. Es evidente que la relación bilateral de México con Estados Unidos requiere una revisión integral, una revisión que corresponda a las nuevas realidades, tanto como a la nueva política de Washington, frente a la cual México deberá decidir continuar, anular o rediseñar los acuerdos que considere pertinentes y eliminar los que no lo sean, a partir de los principios e intereses de la política exterior mexicana.

Y por lo pronto, basta ya de buscar acuerdos inalcanzables. Hay que reconocer que la relación de México con Estados Unidos atraviesa no sólo por un deterioro creciente que ha llevado a una profunda crisis, sino por un cambio que requiere una revisión integral, ahí están los hechos. Los dos presidentes no se han podido reunir en más de 14 meses, los dos intentos han desembocado en fracasos y en costos políticos serios para la relación. De nada han valido “acercamientos” entre altos funcionarios de la Casa Blanca, encabezados por Jared Kushner y el canciller mexicano para abrir caminos de diálogo entre los dos presidentes. Tras reuniones de alto nivel, una llamada telefónica entre los presidentes de México y Estados Unidos acabó muy mal, fue de nuevo motivo de agresiones de Trump. Y después de lo ocurrido, de manera inexplicable, el Presidente de México recibió a Kushner que viajó a México y conversó con él largamente. No hay información de los temas tratados.

Pero lo que es ya evidente es que México tiene que revisar a fondo su relación con Estados Unidos, aún en medio de la negociación del TLCAN, porque es hora de asumir que ha cambiado drásticamente en la forma y en el fondo la relación bilateral. A pesar del buen trabajo que ha venido realizando el equipo negociador mexicano encabezado por el Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, de que en Estados Unidos cámaras empresariales apoyan el Tratado, de que gobernadores de varios Estados, entre ellos Texas y California han expresado que el cambio o fin del TLCAN tendrían un fuerte impacto en contra de sus economías. Seguramente también para Arizona, Nuevo México, y tantos otros que votaron por el presidente Republicano. Y si no que les también pregunten a los productores de maíz que se vende a México en el Rust Belt. ¿Cuántos empleos se perderán también en EU?

Llama la atención, que el pasado jueves, 10 militares de la Fuerzas Armadas de Estados Unidos Excomandantes del Comando Sur y el Comando Norte enviaron una carta al Presidente de EU, en la que le piden que se mantenga el TLCAN para mantener la cooperación que permita enfrentar de una menor manera los problemas comunes trilaterales. “Sin el TLCAN, la cooperación con nuestros vecinos de América del Norte será menso probable, lo que debilitará nuestra capacidad para enfrentar los desafíos de la seguridad,” advirtieron.

Y continúa la misiva al Presidente “Mientras se negocia el TLCAN, lo motivamos, como excomandantes del Comando Norte de EU y el Comando Sur de EU, a fortalecer el compromiso de EU con el Acuerdo mismo. El TLCAN es mucho más que un acuerdo comercial, es un aspecto clave de nuestra seguridad nacional.” Advierten que el TLCAN “ha establecido un marco de confianza entre los tres integrantes llevando a una colaboración cercana, que permite atacara una gama de preocupaciones, incluyendo el tráfico de drogas, terrorismo, ciberseguridad, crimen organizado y migración.” Consideran estos problemas regionales y que por tanto requiere una respuesta del bloque de los tres países.

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