Te pido por todos los que están en los ruedos

En la vida como en los toros el peligro es parte de nuestro día a día, ya sea por accidentes automovilísticos, por desatenciones en el hogar o simplemente por resbalar cuando se está tomando una ducha. En el mundo de los toros este peligro se hace intrínseco cuando al que se tiene como oponente es una res de más de 450 kilos que te pueden hacer perder la vida en un solo parpadeo.

Si bien los toreros se preparan por muchos años para lograr debutar en una corrida el momento de que le peguen una cornada es parte de la emoción y gallardía que se tiene que mostrar.

En esta ocasión trataré de recordar las cornadas más fuerte y mortales de los últimos tiempos.

Cuando pretendía tomar la muleta y el capote, la regla básica número uno y que nunca se me va a olvidar del maestro Ernesto Belmont fue: “Los toros pegan y fuerte”. Me quedó tatuada en la mente. Desde ahí y cuando sentí el primer empellón de la vaquilla me he puesto a escribir de toros dejando atrás mi ilusión de ser torero.

Las cornadas más graves de la historia del toreo son, en teoría, aquéllas en que los matadores resultaron muertos por sus oponentes. La de los espadas más célebres son las siguientes:

Hacia el Siglo XIX destacan las de 'Pepe-Hillo', 'Pepete' y 'El Espartero', cogidos los tres en las plazas de toros de Madrid.

'Pepe-Hillo' fue muerto por el toro Barbudo, de José Joaquín Rodríguez. Cayó boca abajo, con una cornada en el estómago, el 11 de mayo de 1801.

José Dámaso Rodríguez 'Pepete' fue cogido por un Miura, de nombre Jofinero, el 20 de abril de 1862, en un pulmón.

Por su parte, Manuel García 'El Espartero', el 27 de mayo de 1896 por el toro Perdigón, también de Miura, y con una herida en la región hipogástrica.

José Gómez 'Gallito' –Joselito el Gallo– muere el 16 de mayo de 1920 en Talavera de la Reina. El toro Bailador de la Viuda de Ortega, le saca los intestinos.

El 7 de mayo de 1922 el toro Pocapena, del duque de Veragua, cogió a Manolo Granero, en un muslo, y lo llevó, corneándole hasta el bajo de un estribo donde le metió un pitón por un ojo, atravesándole el cráneo.

El 11 de agosto de 1934 es corneado en una pierna el mítico Ignacio Sánchez Mejías, en la plaza de toros de Manzanares, por el toro Granadino de la Viuda de Ayala. La gangrena invadió al diestro en su traslado a Madrid y falleció al día siguiente.

En la actual plaza de Las Ventas, el 18 de mayo de 1941, Farolero, de Concha y Sierra, marcado con el número 52, coge mortalmente en el pecho a Pascual Márquez.

De las muertes que más recuerdo y no porque estuviera ahí, son la de “Manolete”,  “Paquirri” y “El Yiyo”.

El 28 de agosto de 1947, en Linares, el toro Islero, de Miura, da muerte a Manuel Rodríguez 'Manolete', la conmoción por el gran ídolo fue tantas que movió masas enteras en su funeral y nació el gran mito que hasta la fecha es recordando.

Francisco River 'Paquirri' es herido mortalmente, el 26 de septiembre de 1984, en Pozoblanco, por el toro Avispado de Sayalero y Bandrés. La cornada fue muy profunda e inmediatamente el torero sabía que tenía una cita con el todopoderoso, ya que al ingresar a la enfermería que dicho sea de paso no estaba adecuada para atender una emergencia como tal, exclamó: “Doctor, Yo quiero hablar con usted por favor. La cornada es fuerte, tiene al menos dos trayectorias una pa acá y otra pa allá, abra todo lo que tenga que abrir, tranquilo doctor que lo demás está en sus manos”.

Pero la cornada más impactante creo yo sin duda es la de José Cubero 'Yiyo' ya que el toro 'Burlero', de Marcos Núñez le parte el corazón, el 30 de agosto de 1985, en Colmenar Viejo.

Recientemente  de las cornadas que más se hablan son las de José Tomás en Aguascalientes por el toro Navegante que afortunadamente no acabo con la vida del Diestro de Galapagar, pero que sin duda ha marcado su carrera de por vida.

Y la de Juan Luis Silis el año pasado en Pachuca donde el toro le pego una cornada en el cuello dejando su vida en un hilo al cual afortunadamente salió bien librado. Y ahora está listo para seguir toreando.

Desafortunadamente es parte de los toros jugarse la vida con pasión, afición para llegar a los cuernos de la luna del toreo mundial.

Espero sus comentarios  [email protected] y @olmochato.

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