Tatuajes de mis 15 años taurinos I

A lo largo de 15 años que me cautivó la fiesta brava me ha tocado ser parte y observar muchas estampas que se quedan como tatuajes y que hacen que cada día el amor por esta noble y brava fiesta se impregne en mis venas. En esta ocasión trataré de seleccionar las más significativas desde pases, toreros, lo que se vive dentro y fuera de una plaza, souvenirs, gritos, mentadas, en fin un sin número de ocasiones que me gustan de la fiesta de los toros.

Comencemos con la primera vez que me llevaron a la Plaza México, en el nuevo siglo allá por el 2000 que sin más no me dijeron pa'donde me llevaban pues mis cuentas no salían al dirigirnos con rumbo al metro desde la estación Refinería al pasar de estaciones mi emoción iba creciendo, ya que yo pensaba ingenuamente que el Estadio Azul era mi destino y por eso digo que mis cuentas no cuadraban pues era domingo y el Cruz Azul no acostumbra jugar ese día, en fin en la estación San Antonio y caminando por Tintoreto sabía que estaba un monumento a los toros pero jamás imagine que de un día para otro cambiara el ambiente futbolero por el ambiente taurino. Al fin llegamos y desde aquella vez el ver los restaurantes nice , el señor de los tacos, las botas de vino tinto, que dicho sea de paso no sabía que contenían, pues alguno me decían que sangre de toro otros que refresco fue hasta que la probé y supo a vino. El arreglo de flores en el ruedo me cautivó al descender por los tendidos y mira que mi padre se lució pues como clase turista me sentó en barrera de primera fila de sombra, a mí me daba igual pero ya con el tiempo me fue explicando las divisiones dentro de una Plaza de Toros.

Tiempo después al cambiarnos a la “Tierra de Palomas” San Juan del Río, Querétaro cada feria del mes de junio no podía faltar a los tres carteles que anunciaban, ahí fui entendiendo el toreo chilango de mi paisano Chintololo “El Zotoluco”, conocí al que hasta entonces era mi torero favorito  Rafael Ortega “El Señor de los tres tercios” decían en el cartel, Eloy Cavazos y otras figuras que a pesar de ser una plaza de provincia tenía ese sabor taurino que hasta la fecha sigue conservando.

Temporadas grandes y chicas pasaban por “La México” así como libros taurinos, películas hasta que un día un señor que siempre traía dibujada una sonrisa inherente llego a mi casa con la firme intención de que mi madre le cortara el cabello. Las estilistas se caracterizan por hacer ameno el corte y fue ahí cuando descubrimos que aquel señor de la sonrisa tatuada era el maestro Ernesto Belmont, un torero de antaño (aunque me regañe) pero característico por dar unos pases con sombrero de charro muy taurino. El maestro Belmont nos invitó a mi familia y a mí a formar parte de la inauguración de su escuela taurina. Fascinado acepte y fue ahí donde conocí al toreo como deporte y las entrañas del toreo se quedaron tatuadas en mí.

Muletas, ayudados, capotes, ejercicios con una bola de hule espuma, correr, hacer ballet, tomar la carretilla, sentirse torero, todo eso eran las nuevas atracciones en mi vida, que poco me duro el gusto pues con el primer empellón de una vaquilla tuve para decidir que se ven mejor desde la barrera.

Me tocó ver a un “Pajarito” que se voló literalmente la barda en vísperas del aniversario de la plaza de Toros México, me tocó oler no sé cuántos puros de diferentes sabores.

Hasta que llegue a Tepic donde la fiesta era solamente del imperio de un ranchero gobernador que decía que le gustaba la fiesta brava y se mandó construir una plaza para sus festejos. Ahí me tocó ver a un toreros muerto de miedo que sencillamente se cortó la coleta ahí mismo llevándose algunos aplausos y abucheos del respetable, también me tocó ver a un Arruza tercero que era una broma y desprestigiando a su familia pues el muy digno no quiso torear ya que decía o era de su envergadura bastante payaso. En fin en Tepic había buenos toreros pero mal ganado, y en la grada personas que confundían la fiesta de los toros con el rodeo de media noche.

Vamos a dejarle por esta semana hasta aquí la que sigue les invito a que me compartan sus vivencia a través del twitter @olmochato y en el correo [email protected] Para seguir haciendo juntos este espacio. La siguiente semana cerramos con este tema y pasamos al resumen de San Marcos y reseña del debut del “Pana” en la Santa María... Hasta entonces

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