Sobre el periodismo mediocre

Juan Manuel Badillo

Periodistas y críticos de cine se reunieron en el 30 Festival Internacional de Cine de Guadalajara, para discutir y analizar la situación del oficio. El encuentro lo organizó la Red Mexicana de Periodistas Cinematográficos, bajo la idea de que todos tenemos problemas distintos, pero males comunes.

En este primer encuentro se tiraron varios temas al aire, de distinto índole e igual relevancia, pero reinó la idea de que estamos, sin excepción, discutiendo todavía quién le pone el tapón de jabón a la fuga para que el barco no se hunda.

El crítico de cine Carlos Bonfil tiene otra figura retórica para explicar el panorama: “Como decía Jorge Luis Borges, cuando le preguntaron sobre la guerra de la guerra de las Malvinas: es la lucha de dos calvos por un peine”.

La noticia que ya no es noticia en el en encuentro con periodistas es que las cosas estás de miedo con el reporterismo. La mala noticia es que podemos estar mucho peor. Afirmar lo anterior es correr el riesgo de ser tachados de pesimistas, agoreros, invocadores de mal agüero: pero decir lo contrario corre el riesgo de ser vistos como unos tontos de atar.

Es urgente señalar, por ejemplo, que el cinismo de la clase política mexicana no es una moda y no es divertida y que la censura, en cualquiera de sus modalidades, existe y no debe ser bien vita.

En una entrevista el caricaturista Kemchs lo señaló y nadie le hizo caso, obviamente. “A estos malditos políticos ya les vale gorro lo que les digas, tienen una concha ya tan gruesa que lo que nosotros, los críticos, les hagamos ya nos les importa y te hablo de cualquier partido político”, dijo.

Cuando el periodista del New York Times, David Brooks, irrumpió en el debate sobre el atentado contra la revista satírica francesa Charlie Habdo, con un artículo titulado “Yo no soy Charlie”, muchos se le fueron encima, criticando su postura. El problema fue que muy pocos leyeron el artículo de Brooks donde el autor declaró que no le gustaba ese tipo de humor, ácido, faltoso y radical, pero declaraba que muchos medios que se lamentaron por el atentado a los moneros franceses, nunca han pretendido tener ese sentido crítico de Charlie Hebdo, ni lo tendrán.    

En el encuentro de los periodistas de cine se señaló la empresa periodística y sus principios, los cuales siempre va contra los principios periodísticos y su sentido social; se habló también de la caída de sueldos, temas que siempre llevan los ánimos de los profesionales a los suelos y del cual es necesario discutir son caer en simples lamentaciones.

La idea general es que los espacios para el periodismo cinematográfico se están reduciendo y en ese proceso de estrechez los más amenazados son aquellos que tengan un sentido de crítica, amenazante o inofensiva. En otras palabras, el crítico que critica será mal visto.

La opinión de uno de los periodistas más honestos de Querétaro, del cual no diremos su nombre porque es también uno de los menos queridos por muchos funcionarios, es que para revolucionar el oficio deberíamos empezar por saber escribir bien, por lo menos como Dios manda o lo que eso signifique.

Se señaló al periodista que no investigan y de la nota que muere a los minutos de ser escrita, de la falta de rigor en lo que se publica, de precisión, del dato y la verificación de las fuentes. Se habló del Internet y su idea de falsa libertad, de la superficialidad de los llamados reporteros on-line y la inmediatez como propuesta vacía, sobre el llamado periodismo ciudadano, si es que existe tal cosa.

En resumen, el periodismo, todo, está viviendo momentos de definición, de cambios y derrumbes, se cuestiona y lo cuestionan. Vive, decimos algunos, uno de sus peores momentos, pero también puede ser el momento más indicado para pensar y construir el mejor periodismo posible. Todo está en la teoría de vaso medio vacío y el vaso medio lleno, y de quien lo ve o pasa sin ver. FIN      

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