Sistema solar literario

Julio Figueroa

Los poemas y los autores favoritos de cada uno, o al menos los míos, son como un sistema solar literario. Giran locamente o bajo una secreta luz intermitente, resplandecen y se ocultan, se acercan y se alejan, pero siempre están ahí. Supongo que igual sucede con las canciones y la música de muchos. El orden y la importancia no importan, sino el momento y su tiempo. El sistema gira según las circunstancias externas e internas y a veces el más cercano es Júpiter o Neptuno, otras Mercurio o la Tierra. La Luna también cuenta. Así giran los poemas, las novelas, los diarios, los ensayos, los libros y los autores. El mismo sistema literario se mueve y cambia dentro de uno, en el transcurso de los años, pero siempre queda un puño de poemas, obras, canciones y autores que hacen un sistema inmenso y prodigioso, por pequeño que sea.
—El viejo checo, Invocación, Le pesaba su carga, Baudelaire, La satrapía, Las moscas, No me preguntes cómo pasa el tiempo, Nocturno de San Ildefonso, El premio, Eso es el bien, Única salvación, El viaje definitivo…
     Brillan y se apagan, reaparecen y laten con fuerza, se ocultan y se insinúan en circunstancias inesperadas, invernan y golpean, hablan en voz baja y en sueños. El sistema solar literario no es un sistema: es una galaxia de fragmentos dispersos y errantes. Es algo personal, íntimo, entrañable, cuyo centro nadie sabe, como el desconocido de sí mismo. 

Tríptico

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Nada
Desde hace años camino al filo de nada. Nada es la palabra terrenal antes de la nada existencial y terrestre. Nada en la tierra es nada pero todavía es algo, existes, respiras, vives… con horror y espanto o con alegría y asombro, miras, sientes y palabreas. La nada es otra vaina que nadie sabe y todos vamos hacia allá. Naturalmente, otros le llaman de otro nombre.
Desde hace siglos camino hacia la nada.
Nado sobre nada hacia la nada.
Nadie quiere llegar y todos llegamos, tarde o temprano.
Nada.

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Cuento
Vengan hasta la orilla, les dijo.
Tenemos miedo, podemos caer.
Vengan hasta el borde, les repitió.
Fueron…
Los empujó…
Unos cayeron y otros volaron.
(Véase Guillaume Apollinaire, Plaza de Armas, 7-II-2018, p. 4).    

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Tex Tex
¿Acaso no es así la vida y el mundo?
Canta Tex-Tex en una rola clásica, “Barrio pobre”:
—Unos levantan el vuelo / y otros se tiran al viciooooo…
Los errores y las palabras
Hay escritores que sirven para todo, aparte de escribir. Otros sólo sirven para escribir, bien o mal. Antes yo podía hacer muchas cosas, y las hice, y no escribí ningún libro. Puras hojas sueltas. Ya no hay tiempo de más. Por eso trato de meter todo en cada hoja. Apenas puedo empalabrar breves hojas sueltas, lo hago todos los días, es mi sustento diario.
El hilo de las palabras es muy delgado; si toca y enlaza dos o más espíritus se hace irrompible. Perdura en el fondo del tráfago del mundo. Allí están las cartas de Octavio y el diario de Jaime.
Palabrear no es hablar por hablar ni escribir por escribir; es el sustento de la vida en comunidad. Con sus naturales silencios y malentendidos.
He cometido varios errores y los sigo cometiendo. El último… Creo que moriré en el error. Errores visibles a la luz del día. No hay que buscar en el cuarto oscuro. Sabrán comprender, espero.
No son los errores de las palabras sino los errores de la vida.
¿Qué puedo hacer?
No soy parte de la plaga emocional.

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