Siempre hay salida

Sofía Pérez Pavón Vela

Cuando estudié Ingeniería Cibernética y Ciencias de la Computación, lo que me mantuvo fascinada durante este periodo era la capacidad de resolver problemas y a través de programas o de la misma ingeniería teníamos que hacerlo de manera óptima y simple. 

Cuando tuve el problema de salud con Rebeca, mi hija, una escoliosis idiopática juvenil de 48 grados en la parte torácica y sobre todo muy rotada por la translación de caderas, fue gracias a estudiar esta carrera y a entender que aunque es otro sector, con base en mi experiencia y conocimiento podemos llegar a soluciones reales y verdaderas, lo más bonito de todo es que no solamente se curó, sino que ahora miles de personas en el mundo entero usan el método y’u®, que fue como le llamé para curarse y estar bien. 

Con el objetivo de llegar a una solución que verdaderamente curara y liberara de dolor a Rebeca hice una analogía del cerebro con una computadora: la única manera que la columna de Rebeca tuviera una mejor capacidad de cargas y movilidad era a través de nuevos patrones de movimiento y para ello tenía que programar a su Sistema Central Nervioso (SCN), e igual que una computadora con su CPU=SCN. Su software, análogo  al sistema periférico (también el sistema nervioso tiene su parte periférica), sólo que la información llega a través de los cinco sentidos en lugar de a través, por ejemplo, de  un USB o disco externo. 

Estudié cuidadosamente la parte neurológica  comparándola a como funciona una computadora, por lo que hice personajes animados complejos (ricos en elementos), tomando en cuenta lo que el cerebro ya tenía de información sobre éstos y adicionaba nueva información para generar patrones que no competían con los que ya usaba, usé estadísticas para saber qué parámetros tenían la mayoría de personas con respecto de los personajes, usé la complejidad de las matemáticas para entender la biomecánica humana y la capacidad de almacenamiento que usan las computadoras y la inteligencia artificial que en realidad imita la inteligencia humana, agregué el ingrediente que la experiencia tenía que ser satisfactoria y sin dolor, porque se trataba de mi hija, y por supuesto las emociones, y por el entendimiento de cómo funciona la parte neurológica humana. La importancia del tejido conectivo FASCIA, comparándola con una red de redes, como es Google y que  se sabe que es 500 veces más rápido de dar respuestas a un estímulo que el propio cerebro. 

De esta manera creé el método y’u®, tenemos una app porque quería usar la tecnología para  poder ayudar a los más posibles de manera óptima y con acceso por mi influencia en la tecnología, y así es como comienza esta historia que hoy le da soluciones reales a cualquiera que tenga dolor, desde la raíz, en un camino imparable de bienestar y salud. Donde el 80 por ciento de las personas recomendadas que llegan al consultorio vienen de un profesional de la salud: doctores, doctoras, médicos. Y hace muy poco recibí el honor de un Doctorado Honorario por la Salud y la Paz, debido al alcance y resultados por éste método, además que Rebe está curada ahora tiene la gran oportunidad de curar a miles, siendo fisio titulada con honores y conociendo el método de fondo y raíz y muchos que ya son familia y’u® ya lo están compartiendo con sus pacientes. Y ¿tú, qué problemas tienes que no has  resuelto todavía? Empieza a hacer cosas que verdaderamente sean buenas para ti y los tuyos. Búscanos en redes sociales y encontrarás muchas respuestas.

Comentarios