Ser anfitriones.

Gerardo Proal de la Isla

Hoy quiero abordar un tema que reviste especial interés para muchos quienes habitamos este pequeño y hermoso rincón de la patria. Es trascendente por su capacidad de generar una alta derrama económica, así como miles de empleos, directos e indirectos; por ser un medio para compartir, entre otras muchas cosas, los momentos trascendentales en la historia de nuestro país, aquellos en los que esta ciudad y su gente jugaron un gran papel y por que permite dar a conocer su patrimonio cultural logrado por las manos y el talento de muchas generaciones que nos antecedieron y otras que en la actualidad lo siguen incrementando. Hablo del Turismo.

Vale hablar con honestidad y reconocer que Querétaro, la ciudad, hace veinticinco años no era considerada un destino turístico y contaba con muy pocos productos  que los visitantes tuvieran a la mano para llevarse como recuerdo o como regalo para otros. En aquellos años se hablaba tan solo del camote achicalado, la fruta cristalizada y los deliciosos jamoncillos. Era muy difícil encontrar un llavero o un recuerdo que llevar de regreso a casa. Los visitantes llegaban en fin de semana y no contaban con servicios como cajeros automáticos, bancos, guías, información, etcétera.

Después de un cuarto de siglo, es muy gratificante ver como van evolucionando las cosas y hoy día somos una de las opciones más interesantes de los destinos sin playa, para visitar. Sin embargo, la mayoría consideramos que recibir al turismo, solo les compete además de las autoridades, a los hoteles y restaurantes y eso no es del todo cierto. Vemos con gusto como cada fin de semana contamos con un importante número de visitantes que vienen a conocer nuestra ciudad y entre semana la presencia de gente que viene con motivo de negocios e interactúa con mucha más gente.

Los taxistas son una valiosa fuente de información y contacto inmediato con los visitantes. Cuando uno visita una ciudad, encuentras en el taxista a una persona que da muy buenas recomendaciones y muchos tips sobre la mejor manera de pasar un tiempo agradable y de conocer acerca de esa ciudad y sus alrededores. Para mi, como turista, guardo especiales recuerdos y agradecimientos para muchos taxistas quienes nos han facilitado cosas cuando llegamos a ciudades que no conocemos.

Pero en realidad yo quiero profundizar en lo que nos corresponde a los habitantes de un destino como Querétaro en la grata e invaluable tarea de ser anfitriones. Un buen anfitrión es aquel que recibe a quien visita su casa con la amabilidad y alegría tales, que el visitante se siente también en su casa y se logra establecer un círculo virtuoso que propicia que ambos personajes estrechen vínculos y quede en ambos una muy buena sensación, la de reconocer una grata visita y la de saberse bienvenido.

Nosotros conocemos nuestra casa y lo que esta a nuestro alcance ofrecer a quien nos visita. Así debe ocurrir en la ciudad y para lograrlo les invito a que se regalen la oportunidad de considerarse a ustedes mismos turistas en su tierra y conocer los sitios de interés, los lugares donde la comida es de nuestro agrado, caminar las calles de antaño y los espacios contemporáneos para conocer sobre nuestras leyendas, nuestras costumbres y tradiciones, de nuestros edificios, nuestros templos, nuestros parques, museos y galerías.

Los visitantes de negocios también nos agradecerán si les compartimos un poco de las costumbres y tradiciones y si incluyen en su agenda la visita a algunos de los muchos lugares que tenemos para compartir algo de esta rica cultura queretana. La gente de las empresas pueden convertirse también en magníficos anfitriones.

Sobre todo, hay que fortalecer mucho la enorme responsabilidad que tenemos de ser amables. Es una tarea que cuesta poco y genera mucho. Sin lugar a dudas la mejor inversión que podemos realizar todos los queretanos en favor de que los visitantes lleguen y generen derrama económica. Alrededor de esta amabilidad deben estar una serie de valores como no abusar y cuidar,  en lo que esta a nuestro alcance, a los visitantes. Como el viejo cuento de la gallina de los huevos de oro que guarda una gran verdad en torno a no ambicionar más allá de lo que sabemos nos conviene y nos genera recursos para subsistir.

Esa amabilidad que siempre será mejor que cualquier otra cosa, además de serlo, debe parecerlo. Por eso hay que ensayar todos los días entre nosotros la capacidad oculta de sonreír y lograremos sentirnos, estando en las calles, en nuestra casa. Así sumaremos mucho en favor de nosotros mismos en este Querétaro nuevo que deseamos conservar.

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