Robo a negocios e impunidad

Editorial El Universal

Por desgracia los mexicanos no tienen confianza en sus autoridades, el lazo entre la comunidad y la policía parece estar roto y sin denuncias no se puede combatir el problema

En cada vez más zonas y ciudades del territorio nacional existe la percepción entre la población de que se vive en total inseguridad, en constante peligro de ser víctima de algún delito. Esta percepción esta justificada por el incremento generalizado en las cifras de prácticamente todos los delitos de alto impacto, lo que a su vez ha conllevado el respectivo aumento de la violencia.
 

Y de entre todos los ilícitos que aumentaron, el que registró el mayor incremento fue el robo a negocios, que pasó de 22 mil 154 a 37 mil 959 carpetas de investigación de 2015 a 2017, superando el incremento que tuvieron otro tipo de asaltos, como el de transeúnte y el de automóvil.

De enero a noviembre de 2017, todos los días se registraron 114 robos a negocios en el país, todos con violencia. Lo que representa 44 registros más que en el mismo periodo de 2016, según datos del Secretariado Ejecutivo. Estos robos se presentaron más en estados que se caracterizan por su actividad económica.

Lo anterior es particularmente grave para la economía nacional —no se hable ya del tejido social— porque son justo los pequeños y medianos negocios o empresas de nuestro país los que dan sustento al mayor número de familias y porque son mayormente los jóvenes quienes optan por incurrir en estos ilícitos, dejando así de generar riqueza para el país.

Para explicar esta preocupante tendencia sin duda hay que voltear a ver las cifras de pobreza, la falta de acceso a oportunidades, los índices de violencia y aquellos problemas de desintegración y desorganización social que se mezclan y generan criminalidad. Pero además, en voz de especialistas, es muy fácil que los índices delictivos suban en lugares donde hay corrupción e ineficiencia por parte de las autoridades.

Y de nuevo aquí la impunidad es un factor de incidencia determinante, porque conduce a otro crucial: la ausencia de denuncia. Sólo uno de cada diez asaltos de este tipo se denuncian y derivan en una investigación, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización de Empresas (ENVE). Especialistas afirman que si no se diseñan estrategias basadas en la información proporcionada por el ciudadano, va a ser muy difícil parar este problema.

Por desgracia los mexicanos no tienen confianza en sus autoridades, el lazo entre la comunidad y la policía parece estar roto y sin denuncias no se puede combatir el problema. El miedo y esta falta de credibilidad inhiben que las víctimas denuncien, por ello la estrategia justo debería estar centrada en aumentar la denuncia —para así referenciar el delito, aproximar los patrones, sacar guías geográficas, y eso sólo se consigue con más denuncias, no con menos—. Pero además, debe incluir políticas efectivas que promuevan igualdad de oportunidades y desarrollo dentro de la ley para todos.

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