A ritmo de samba

Ana Patricia Fernández

Esta semana que transcurrió, podríamos considerarla como una de las más importantes para el futbol mexicano en general, y es que la llegada de Ronaldinho ha generado tal expectación que ni la fecha FIFA causó tanta mella, ni el somnífero que resultó ser el encuentro entre la selección mexicana de Miguel Herrera y el combinado de Bolivia.

Hace unos días, cuando el rumor de que el astro brasileño podría llegar a tierras queretanas se hacía más y más grande, era increíble tan solo imaginar lo que significaría no solo para Gallos Blancos, sino para la Liga Mx.

Hoy el panorama está claro y, quien fuera campeón del mundo en 2002, está viajando a México para enfundarse la playera del equipo comandado por Ignacio Ambriz. Los jugadores muestran en cada entrevista y en cada palabra lo contentos que se encuentran por su llegada, sin embargo, no dejan de hacer hincapié en que Ronaldinho será solo uno más en la plantilla.

¿SERÁ SOLO UNO MÁS?

¿Es posible contemplar tal cosa? ¿Verdaderamente el ídolo de muchos a nivel mundial es “solo uno más?, si me preguntaran a mí diría que es una formula imposible, ni siquiera los jugadores podrán tratarlo como uno más ¿acaso la relación que llevan Sinha y Osorio, o Hernández y Corral (por poner un ejemplo) será la misma que lleve cualquiera de los jugadores con el mejor jugador elegido por la FIFA?

Sin duda cuando Ronaldinho llegue a la concentración, que por cierto ya debe estar en estos momentos ahí) lo primero que propios y extraños hará será pedirle una foto, un autógrafo, pues esta situación es algo que podrían contarle a los nietos.

¿Cómo se desarrollaran las cosas? Nadie puede saberlo, lo que sí es que es un momento histórico para el futbol mexicano. ¿Rendirá o no? ¿Llevará a Gallos al campeonato o no? ¿Será el referente del equipo? ¿Jugarán todos para él? ¿Cumplirá las expectativas?

Sin duda son cuestionamientos que parecen imposibles de resolver al momento, lo descubriremos únicamente con el transcurrir de las jornadas.

EXTRAVAGANCIAS

Es claro que un jugador de su calibre no pide cualquier cosa por prestar sus servicios, por supuesto, él no es la excepción.

Además del multimillonario sueldo que recibirá, ha pedido encontrar una casa con unos pequeños lujitos, una cancha de volley ball playero (para empezar) y un coche último modelo con un chofer que lo transporte por la ciudad queretana en lo que identifica las calles.

Esperemos que todo eso lo desquite en la cancha.

Ya para terminar… ¿quién iba a pensar que un simple partido de mitad de temporada con un equipo que pelea el descenso sería tan atractivo?

Hoy por la noche el estadio Corregidora estará a reventar con la expectativa de ver debutar a Ronaldinho; situación que demás está por decir que no pasará, pues después de un mes sin actividad, difícilmente podrá disputar aunque sea unos minutos.

Probablemente será presentado al medio tiempo para que todos los aficionados puedan admirarlo de cerca.

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