Las reglas del juego conocido como Maratón son bastante simples. Se coloca el tablero en la mesa y cada jugador se distingue al tomar la ficha de un color exceptuando la negra, que representa la ignorancia; por turno se tira el dado, avanzando las casillas que indique el número; al llegar a la casilla indicada se toma una de las tarjetas de preguntas y el jugador en turno debe contestar la pregunta indicada; si no conoce la respuesta, los demás jugadores, en orden de juego podrán contestarla y avanzar el número de puntos que indica la pregunta; si ninguno conoce la repuesta, avanza la ignorancia.

En el tablero político nacional las cosas no son muy distintas. Al igual que en el Maratón, el objetivo es llegar a la casilla final consistente en fortalecer a la democracia desde nuestra pluralidad por el bien de todos los mexicanos, derrotando así a la ignorancia.

Tras la aprobación de las leyes secundarias de la reforma político-electoral, el tablero de la elección del 2015 parece haberse despejado de las dudas e incertidumbre que había respecto a la viabilidad de que los cambios constitucionales fueran operables el próximo año.

Con atraso y en periodo extraordinario, en el Senado de la República aprobamos por amplio consenso las leyes secundarias pendientes de la reforma político-electoral, con las cuales se dota de mayores facultades al Instituto Nacional Electoral (INE) y se establecen nuevas reglas que regirán a partir de dichos comicios.

La Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (Legipe), que sustituye al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), reforzará a las instituciones y procesos electorales, las candidaturas independientes y los medios de defensa electoral, distribuyendo competencias entre la federación y las entidades federativas y determinando la relación entre el INE y los organismos públicos locales.

La Ley General de Partidos Políticos, por su parte, tiene por objeto regular las disposiciones constitucionales aplicables a los partidos políticos nacionales y locales, así como distribuir competencias entre la federación y las entidades federativas en materia de su constitución, los derechos y obligaciones de sus militantes, el sistema de fiscalización de los ingresos y egresos de los recursos, los procedimientos y sanciones aplicables al incumplimiento de sus obligaciones, entre otras.

En el caso del Senado, que representa el pacto federal y la política exterior en cuanto a ratificaciones, toma especial relevancia la aprobación de la Legipe en su capítulo de votos mexicanos en el exterior, que permite avances para que los connacionales que están fuera del país entren a un proceso de credencialización y tengan el derecho de votar en elecciones que se lleven a cabo en México, incluyendo la del Presidente de la República; ello en gran medida es resultado del esfuerzo de varias Legislaturas y acercamientos que tuvo el PAN con la comunidad de mexicanos residentes en el extranjero.

He ahí parte de las nuevas reglas del tablero político, desarrolladas en los referidos instrumentos legales.

Su efectividad entrará en juego a partir del próximo año, pero de sociedad y gobierno en su conjunto, sin distingo de fichas ni colores, dependerá la llegada a la meta: el triunfo de la democracia y la derrota de la ignorancia para bien de todo México.

Senador, ex presidente municipal de Querétaro

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