Reforma del Congreso

05/01/2020
06:30
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Cuando en septiembre de 2018 asumí la presidencia de la Cámara de Diputados para el primer año de la LXIV Legislatura, advertí en mi discurso de posesión que sin la regeneración del Poder Legislativo es imposible la 4T del país que decretó el mandato popular. Somos el órgano creador y reformador del Estado que determina el marco jurídico de los Poderes de la Unión. Por tanto, resulta urgente expedir la nueva Ley Orgánica del Congreso, como hicimos con la Ley Orgánica de la Administración Pública que nos envió en su oportunidad el presidente de la República.

Elaboré un proyecto con un grupo de colaboradores, y que está programada a dictaminarse por la Comisión respectiva el próximo 5 de febrero. La propuesta que formulamos está destinada a restablecer la división, independencia y cooperación entre los Poderes, necesaria para el establecimiento de una Nueva República que exige recuperar nuestra autonomía respecto del Ejecutivo y desterrar los excesos de una partidocracia pródiga en prebendas y raterías.

Procedimos a la reducción de las Comisiones Ordinarias y desaparición de las extraordinarias que en total sumaban casi 90 y fueron reducidas a sólo 46. Expedimos un reglamento de cabilderos, rebajamos el coste de la Cámara en un 38% y logramos mover la reprobación por la opinión pública a los legisladores de un 76% a un 32%. La iniciativa por adoptarse instaura un Comité de Participación Ciudadana y otro de Parlamento Abierto dirigidos a la democratización de la Cámara con formulas semejantes a las que adoptamos en 2017 en la Constitución de la CDMX.

Decidimos reforzar la separación de poderes autorizando al Congreso la facultad de publicar los decretos o leyes que no hayan sido observados por el Ejecutivo en los plazos Constitucionales, para evitar la práctica del “veto de bolsillo”. Se reconfigura la estructura de los cinco Centros de Estudio de la Cámara de Diputados a través de su fusión y la creación en su lugar de un Instituto de Estudios Parlamentarios.

El pasado 18 de septiembre de 2019 la Conferencia de la Cámara tuvo a bien nombrarme como Presidente del Consejo Técnico —integrado por un representante de cada grupo parlamentario— y facultado para la reestructuración y fusión de los Centros de Estudios. Hasta el momento el Consejo se ha reunido en sesiones que revelan la cooperación de todos los grupos parlamentarios. Nos extraña por ello la actitud rijosa de dirigentes de la derecha que aparentemente se oponen a la 4T y la creación de una quinta que nos llevaría al precipicio como las constituciones conservadoras y centralistas de 1836 y 1843.

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