Recorte al presupuesto y el desempleo

Filiberto López Díaz

“Entre los diversos factores que fueron el origen del proceso de industrialización, tres merecen mención especial: la Revolución Comercial en Europa, la acumulación primitiva de capital y la aparición de avances tecnológicos (máquinas). La causa más importante para el desarrollo de la Revolución Industrial fue la aparición de máquinas de vapor, el telar mecánico, las máquinas de hilar que revolucionaron el siglo XVIII las técnicas de producción industrial” (Luís Portillo en su artículo: Causas de la Revolución Industrial).

Todo lo anterior, ocasionó un grave y vasto desempleo: las máquinas substituían a los trabajadores. Ante este “capitalismo primitivo y despiadado” quienes poseían las herramientas, máquinas e insumos para producir algún producto, pero carecían de los recursos económicos para hacerlo, comenzaron a rentar los bienes de su propiedad, a magnates que los podían volver productivos. Aquí en donde surgen los llamados outsourcing.

Posteriormente en el siglo pasado, dichas ideas llegan a México pero de una manera inhumana y como precursora de un estado de malestar. “Empresarios” comienzan a “rentar”… trabajadores. Para convencer a sus clientes (léase víctimas) les proponen que su empresa no va a tener ningún trabajador, pues los outsourcing los absorberá al igual que los pagos al IMSS, SAT, INFONAVIT etc. Y remarcan con ello, el cliente nunca va a tener ningún problema laboral, huelgas, sindicatos ni diferencias en el pago de las cuotas obrero patronales ante el propio IMSS. Por supuesto, al inversionista nacional y principalmente extranjero, le parece un paraíso para su inversión.

Los outsourcing siempre se han topado con la realidad jurídica, social y moral; por ejemplo: de acuerdo al artículo 20 de la Ley Federal del Trabajo (la anterior y la actual), existe relación de trabajo, “entre quien presta un servicio subordinado y quien lo recibe” y no obstante de que la actual legislación se insertaron tímidamente los artículos 15-A, B, C y D, el artículo 20 no cambió su redacción; en otras palabras, es el cliente y no el outsourcing el que da las instrucciones a los trabajadores y no aquella y por lo tanto los liga a una relación de trabajo.

En otras palabras; si los trabajadores de outsourcing deciden poner las banderas de huelga, ¿usted piensa que lo harán en las oficinas del outsourcing o en el lugar donde trabajan? La respuesta es obvia. Otro ejemplo: si desgraciadamente un trabajador se accidenta en el centro de trabajo, el IMSS fincará un capital constitutivo al cliente, es decir a la empresa donde labora y no al outsourcing y por último, si una empresa “no tiene trabajadores”; ¿cómo es que produce y factura?

Ahora con el “recorte presupuestal” nos enteramos que PEMEX, dará de baja  50 mil trabajadores de sus outsourcing y a ello debemos sumar la noticia del pasado lunes 2 de febrero, “Mover a México sin los trenes costará al país más de 60 mil empleos directos e indirectos (http://www.sinembargo.mx/02-02-2015/1235108)”; es decir, 110 mil personas más al desempleo. Con razón  Anna Ajmátova expresó: “Como un vampiro, el verdugo siempre encontrará una víctima, sin la cual no puede vivir” y en este caso, las víctimas son los trabajadores.

Desde luego amigo lector, usted tiene una mejor opinión.

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