Recordar es vivir

Rodrigo García Santana

Tuve la oportunidad de disfrutar en la semana del hermano de mi Padre, de mi tío Alejandro García Fernández;  anécdotas iban y venían en torno a la mesa,  desde la infancia de mis tíos y de mi padre, de su vida de jóvenes, de sus andanzas y por supuesto lo agradable que fue  disfrutar de sus enseñanzas.

La vida debemos disfrutarla siempre, recordar es vivir, pude sentir la presencia de mi Padre en cada una de las palabras de mi tío, en los comentarios de mi hermano y en el relato amoroso  de mamá, la cena no fue la más elegante y formal, pero fue una plática que pudimos disfrutar todos, una plática que nos faltaba, una plática que la vida nos debía.

Dentro de esa plática nos compartió una anécdota que jamás olvidaré, misma que deseo compartirles y denominar como:

El vago

Tras una tarde gloriosa, donde el médico de mi Padre le hizo sus análisis saliendo estos perfectos, como nunca antes, pero a la vez tristes por la partida de mi abuela materna 20 días antes, se asomaba un rayo de esperanza de  que por fin salíamos de una racha dolorosa con el padecimiento de mi Padre,  lamentablemente los tiempos de Dios son impostergables, ese mismo día fallece mi papá sin menor explicación, simplemente dormido ya no respondió. Mi tío Alejandro a quien la lejanía, no le permitía venir muy seguido, esa vez tuvo que dejar todo aquello que le impedía venir a su Querétaro para despedirse  de su hermano mayor, su mejor amigo, que había partido;  acudió también al  despacho de su hermano por algunos asuntos que tenían pendientes, ahí sobre la mesa,  la agenda misma que permanecía  abierta en el día martes 25 de febrero de 1997, se fijó en el día 26 de febrero y con la letra de mi padre decía “Hablarle al Vago”, así es, el día 26 era cumpleaños de mi tío.

La anécdota anterior me invita a comentarles que a veces vivimos a prisa, que  la cotidianidad nos acaba poco a poco, nos consume, en la actualidad con la tecnología que tenemos a la mano no debemos de dejar escapar la oportunidad de estar en contacto con nuestros seres queridos, que antes tener teléfono era un lujo, hoy es una necesidad, aprovechemos estos medios para saber de los demás, es curioso pero en el 97 ni siquiera se vislumbraba la idea de todo lo que la actualidad tenemos.

Podemos y debemos recordar a nuestros seres queridos que ya no están con nosotros, con anécdotas, historias de vida, reflexiones para sentirlos cerca, y también debemos frecuentar a quienes tenemos en vida  más a menudo, compartir con ellos, darnos la mano, generar cercanía y si están en otro Estado o en otro País generar afinidades para poder estar en contacto con ellos, preguntarles de su entorno: qué hacen, qué los hace vivir, qué requieren y qué podemos generar. Agradezco la oportunidad de compartir con mi tío que sin duda me hizo vivir y sentir a mi Padre con tantas y tantas anécdotas.

Me despido con esta frase de Juan Alberto Guerrero Gutiérrez:

“Recordar es volver a vivir, vivir es volver a sentir, sentir es saber que viví... ”

¿Y tú fomentas los recuerdos en familia?

Reflexiona y actúa.

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