Quítate tú, para ponerme yo

Ana Rincón Gallardo

A los niños de la década de los sesentas, nos encantaba la serie del Superagente 86, quien se enfrentaba a las huestes de KAOS. Su misión era proteger al mundo obedeciendo las órdenes del jefe de CONTROL. Las órdenes consistían en detectar y eliminar a sus archienemigos. En un episodio, mientras viajaba en avión, es alertado sobre varios agentes de KAOS a bordo, se da la pelea, al final del capítulo, Max avisa a sus compañeros de viaje que la riña ha terminado, que todo está bien, y pregunta a los pasajeros si entre ellos hay un piloto, pues ha matado a toda la tripulación.

Cada nueva administración llega con su equipo, se reemplazan las cabezas de los principales puestos. El que llega, por lo general, quiere incorporar a su administración a sus allegados. También es cierto que existe un periodo de transición en el cual se hace entrega de la información de la administración saliente a la entrante, a fin de que el interregnum sea breve y la nueva administración no se vea aquejada por la parálisis del cambio.

En países modernos, con partidos maduros, funciona el Servicio Civil de Carrera, un sistema de administración de recursos humanos del sector público, a través del establecimiento de procesos de ingreso, capacitación y evaluación al desempeño. Habrá quien señale que existe en México, pero la realidad demuestra lo contrario.

A los políticos se les conoce por sus obras, pero también por los hombres y mujeres que han escogido para ser corresponsables en la administración pública, y esta labor debería ser la más digna de todas.

Sin embargo, a veces, la confunden con un botín político, con el pago de favores o un “quítate tú, para ponerme yo”

Poco a poco, se van filtrando los nombres de quienes encabezarán los demás entes públicos, pero hay designaciones que desconciertan. Hay muchos puestos encabezados por personas sin experiencia o conocimiento del sector. El delito no está en que sean sus amigos, el problema está en que no tienen lo necesario para cubrir el puesto.

Despidieron a los cercanos al PRI, pero en la limpia también barrieron con personal operativo, calificado y con buenos resultados. Recuerden, el fin del gobernante es proveer a la sociedad que lo eligió de las condiciones necesarias para lograr una mayor justicia social, además de construir una ciudadanía madura y responsable.

La designación de Aguilera Rico como secretario del Trabajo es preocupante, pues no cuenta más que con una carrera en derecho en una universidad patito. Por la información obtenida, asumo que la realizó a distancia, pues no hay datos que sugieran que hubiese vivido en Puebla. Es inconcebible que alguien que jamás ha trabajado de forma regular, maneje una secretaría tan importante para el estado. Conozco muchos abogados brillantes en Acción Nacional con más colmillo y méritos que Aguilera.

Otro nombramiento sorprendente es el de Guillermo Tamborrel como titular del Consejo Estatal contra las Adicciones. Todos sabemos que las adicciones afectan severamente a nuestra población, conocemos de la relación entre ellas y el crimen, por lo que me parece inaudito que alguien sin estudios dirija este instituto. Él nos dirá que es ingeniero, sin embargo en la Dirección General de Profesiones no existe ningún registro de su título o cédula profesional. ¡Independientemente de que el perfil de un ingeniero no es el indicado para encabezar ese instituto!

Pero bueno, así es el pago de favores, que nada beneficia al estado.

Analista polí[email protected]

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