Quinto informe

Arnulfo Moya Vargas

El acto de informar de los gobernantes es uno de los más relevantes en una democracia constitucional. Es una comparecencia entre el mandante y el mandatario para verificar el cumplimiento o incumplimiento del mandato. Es una forma de control del poder. Es un derecho fundamental de las personas antes que un privilegio o poder de los gobernantes. En nuestra Constitución este derecho informativo tiene su correlato en el deber informativo de los funcionarios. Este es el ideal jurídico y político que por desgracia se ha desvirtuado en nuestro sistema más por la cultura política prevalencia que por razones legales.

En el caso del informe del señor gobernador José Calzada Rovirosa, del próximo 27 de julio de 2014, sin duda reflejará un balance favorable de la gestión estatal. Pienso que con mesura y con inteligencia política se informara de los logros y de las insuficiencias, que no por reconocerlas deben opacar los éxitos logrados con honrada superioridad moral. Sin caer en los halagos fáciles o interesados creo que nuestro gobernador ha venido cumpliendo en estas horas tan azarosas para la República. Sobre todo ha ejercido un mando democrático en un contexto cada vez más complicado. Creo que lo mejor de la carrera política de José Calzada está por venir. Es muy joven para jubilarse, es muy grande para que busque otra profesión u oficio. Como me lo dijo el año pasado en una entrevista, “no sufro el ejercer alto honor de servir a los queretanos.” Tiene razón. Ser gobernador es el sueño de casi todos los políticos y él ha cumplido ese sueño, esperemos que de este sueño haya un grandioso esplendor para el cielo de Querétaro.

Querétaro se ha modernizado y ha crecido en los últimos cinco años. Pocas entidades pueden decir lo mismo. Es una joya de la economía y de la cultura nacional. Por supuesto José Calzada no partió de cero y tampoco le ha regateado meritos a quienes le precedieron, pero el entorno que le tocó, por ejemplo el inicio de su gobierno coincidió con la cresta de la crisis mundial que no tenía precedente desde 1929; un diagnóstico de México como Estado fallido que hacían los analistas en algunas partes del mundo; una herencia de miles de muertos que aunque focalizado en otros vecinos impactaban en la entidad; una herencia de un gobierno panista que tanto a nivel nacional como local la gente percibía como negativo a sus intereses; una fractura política de la conciencia política derivada de la elección presidencial cuestionada. Ante todo eso Calzada encontró la formula de conectar con los ciudadanos hombres y mujeres de Querétaro con un equipo de jóvenes profesionistas que haciendo a un lado la abulia y la apatía. Muchos de ellos los tics de clase y de nobleza decidieron arriesgar nombres, fortunas y desarrollo profesional, para dedicarse a servir a los queretanos. Creo que sin caer en el triunfalismo no dejaron caer a Querétaro en las fauces del narcotráfico o de la crisis moral y económica que hoy azota a varios estados de nuestro país. Este por sí logro mismo justificaría aprobar el Quinto Informe.

Hay desafíos no resueltos que sería injusto no traer a cuenta. Tenemos todavía una población joven que requiere oportunidades para que ejerza su pleno derecho a ser joven. Todavía las universidades públicas y privadas deben dejar de ser cotos cerrados de reproducción de las elites económicas e intelectuales. Hace falta una universidad local de preferencia pública que complemente al mercado juvenil tan ayuno de oportunidades. El mercado del trabajo debe abrirse con la financiación de organismos internacionales que regionalice y brinde oportunidades de que los jóvenes “voten “ en el mercado por medio de un ingreso que les facilite la emancipación y el desarrollo personal.

Así como el innovador Calzada puso el ejemplo con medidas como la eliminación de la tenencia, así debe buscar que los jóvenes desde los 16 años accedan a la ciudadanía local con los derechos políticos plenos y en la esfera local, y que ello propicie darles el poder para hacerse cargo de sí mismos, ya que la óptica represiva del calderonismo y ahora del peñismo parecen criminalizar a nuestra juventud antes de ofrecerles el acceso a los derechos básicos.

Por el tamaño creciente de nuestra economía Querétaro debe tener un banco local con una óptica de lucro público y no privado que sea un instrumento de financiación del desarrollo. La creación de este Banco Queretano vendría a suplir el rentismo financiero de las llamadas “cajas populares” y de los bancos que con su usuaria y agiotismo tienen prisioneros pro generaciones miles de queretanos con la complacencia de las autoridades legislativas y judiciales que no han proscrito la usura y el agio no obstante la tendencia prohibicionista en el mundo y en el país.

Otro desafío que se puede remediar en un año por el Gobernador es el sistema de procuración y administración de justicia colonizado por los grupos de interés y de presión que han hecho fracasar el llamado juicio oral en materia penal, por no mencionar los casos BMW y José Miguel Urbina Franco, y que en la justicia civil han burocratizado los derechos civiles y comerciales. Así no puede funcionar el Estado de Derecho.

Nuestro gobernador tiene el reto personal de la transmisión del poder en un contexto democrático y que al mismo tiempo se conserve su herencia política. No es un reto menor, pero en todo caso creo que lo esencial es que conserve el aprecio de los queretanos, ese sin duda sería su mejor logro personal y político.

 

Abogado

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