¿Quieres cambiarte de compañía celular?

Arturo Maximiliano García

¿Te suena familiar la palabra portabilidad? Quizá no en términos de servicios. Ésta ha sido la palabra aplicable a la posibilidad de cambiar de un proveedor a otro, de preferencia en el menor tiempo posible, al menor o nulo costo para el consumidor y con la mínima tramitología. El concepto ha sido establecido en ley recientemente para ser aplicado principalmente a dos servicios de los cuales los usuarios tienden a quejarse mucho por la calidad con que se brindan: telefonía celular y los bancos.

En el caso de la portabilidad celular el primer paso se dio hace pocos años cuando se estableció la posibilidad y por supuesto el derecho de los consumidores para cambiar de compañía de telefonía celular conservando el mismo número. Muchas veces el principal elemento que nos desincentivaba a movernos de una empresa de servicios celulares a otra lo era precisamente que tendríamos que cambiar de número, lo que implicaba perder algunos contactos de personas que ya tenían nuestro teléfono pero que nosotros no teníamos los de ellos para avisarles del cambio, o simplemente requería de notificar a todos nuestros contactos lo cual puede ser en algunos casos una tarea de varias horas.

Una vez que la portabilidad celular parecía ser un derecho del consumidor nos encontramos con las prácticas de las empresas que hacían imposible ejercerlo. En la realidad, una serie de requisitos burocráticos y trámites tortuosos, aunados a la pérdida de tiempo fueron y son factores que en los hechos impiden la portabilidad.  Papeles, visitas, pretextos y plazos para poder por fin conseguir terminar una relación de servicio con la compañía celular con la que tenías tu contrato determinaron la verdadera imposibilidad de cambiar de prestador de servicios.  Mucha paciencia o de plano quedarse rehén de tu compañía celular parecía ser el nombre del juego.

El reto entonces sería lograr rapidez y prácticamente ninguna barrera para cambiar de compañía prestadora de servicios, que es lo que debería entenderse como portabilidad plena. En este sentido los legisladores que hicieron la reciente reforma de telecomunicaciones establecieron que para que un consumidor pudiera cambiar de compañía celular debería pasar un periodo de tiempo no mayor a 24 horas con los mínimos requisitos para hacerlo.

Ese derecho a portar de compañía en menos de un día empezaría su vigencia el 6 de noviembre de este año pero desafortunadamente una interpretación del Instituto Federal de Telecomunicaciones y una ley redactada con ambigüedad permitieron que se aplazara la entrada en vigor de esta obligación impuesta a las compañías de servicios celulares por al menos 90 días más.

Estas son algunas de las implicaciones de este retraso y también sus efectos una vez que ahora si sea obligatoria la disposición de portabilidad en 24 horas:

  • Aguantar más.  Otros tres meses deberemos de esperar para poder cambiar de compañía de manera fácil y rápida, aunque por tu parte ya no aguantes ni un día más.  Si bien parece poco tiempo para esperar, el hecho es que preocupa que la autoridad pudiera encontrar posteriormente un pretexto “técnico” más para retrasar lo que ya parecía inminente.
  • Menos papeles. Una vez que entren en vigor las nuevas reglas de portabilidad, supuestamente en 90 días, NO se requerirá a las personas que quieran cambiar de compañía presentar factura o contrato para poder hacer este trámite.
  • No importa si debes. Si tienes un adeudo con tu empresa celular no será un impedimento para portar tu número a otra, pero tampoco te libera del adeudo.
  • No abuses.  Es importante que sepas que el hecho de que puedas cambiar de compañía celular a pesar de que tengas un adeudo no implica que este desaparezca. La empresa a la que le debes pagos tendrá el mismo derecho de cobrarte por las vías que legalmente procedan y por supuesto tu deuda existente irá a tu record en el Buró de Crédito lo que puede generarte limitantes para que se te otorguen otro tipo de créditos o servicios.

Seguiremos pues esperando que llegue la portabilidad plena que no sólo nos da derecho a cambiarnos de proveedor de servicios sino que se espera pueda tener como consecuencia una mayor competencia entre las compañías de telefonía celular que al ver que el cliente se puede ir más fácil y rápido nos puedan ofrecer mejor atención y servicio del que actualmente nos dan. 

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