Que viva más que nunca la fiesta brava

Muchas tardes de olés, puros, sangre, magia y vino; conjugadas con valor y arte que se presiente a cada “Verónica”, “Chicuelina” o “Gaonera”. Ver los tendidos repletos listos para no sólo ver una masacre como algunos lo llaman, sino para deleitarse con el arte de cada torero que se juega la vida tarde a tarde en el redondel, frente al ser más hermoso como lo es el toro de lidia.Muchos me preguntan y me señalan de asesino porque me gusta ver más allá de una simple barbarie y es que me gusta pasar una tarde de domingo desde las 12 del mediodía cuando se reparte la suerte de cada matador en el famoso sorteo de las reses bravas. Donde cada apoderado junto con el juez de plaza define el rumbo de la corrida marcando y pesando cada toro al que se le harán los honores más tarde.

Nunca puede faltar en una buena tarde de toros el ambiente fuera de la plaza, pues es una mezcla de clases sociales que comparten eso, el simple gusto por los toros algunos se van a sol, los más dicharacheros, los más gritones, decía mi padre “los de barrio” y en contraparte la sombra que de sombra no tiene nada, pues distinguidas personalidades entre actores, turistas, ganaderos, “la crema y nata de la sociedad”. Todos con la gran expectativa y fe de que “Dios reparta suerte” y pasen una excelente tarde de toros.

Mientras va cayendo la tarde el nervio natural de los toreros va aumentando así como el flujo de gente que aprovecha el tiempo para socializar y comprar algún souvenir, la bota de vino, el capote, la cachucha, las banderillas, el cojín para mayor comodidad y hasta el toro de peluche son parte de los artículos que no pueden faltar para disfrutar aún más de la prometedora tarde.

Puntualmente a la hora citada, suenan clarines y timbales para que se abra la puerta de cuadrillas y comience el colorido paseíllo que nunca es igual, pues muchos matadores prefieren el perfil bajo y otros dicen es el momento para lucirse y atraer las miradas de los tendidos de sol y sombra.

Desde las alturas suena aquel magnífico paso doble llamado “Cielo Andaluz” mientras todos incluyéndome nos preparamos para dar la bienvenida con un sentido y fuerte OLÉ!. Es ahí donde la piel se eriza y se frotan las manos pues el deleite está por comenzar.

Se desprende del burladero el monosabio quien muestra el pizarrón con los datos del toro: ganadería, peso y nombre; en éste último podemos hacer un amplio paréntesis con la singularidad de nombres de toros que algunos han hecho honor al mismo y otros simplemente pasan de largo. Quién no recuerda aquel toro llamado “Pajarito” de Cuatro Caminos quien en verdad voló hacia los tendidos.

El momento cumbre ha llegado la puerta de toriles se abre y es ahí donde la máxima expresión de fuerza, bravura y casta sale como una verdadera máquina de poder llamada Toro.

Y es ahí donde comienza lo más importante de esta fiesta el juego de manos y suertes que al final serán bien obradas con los premios que otorga la gente a los buenos toreros y también los premios a los buenos toros.

En fin este es sólo un pequeño relato de ponerse al frente de un animal de más de cuatrocientos kilos  jugándose la vida tarde a tarde con el único objetivo de triunfar y salir a hombros de la plaza. 

Pasión que adquirí hace más de 12 años cuando me presentaron por primera vez la GRAN FIESTA DE LOS TOROS que nunca debe morir.

Hoy nuevamente me froto las manos y estoy seguro que como yo muchos lo hacen pues estamos en la antesala de una nueva Temporada Grande que sin duda será buena para todos ya que la baraja taurina vienen mejor que nunca. Esperemos pues con ansias e inicio y que Dios siga repartiendo suerte

Espero sus comentarios a [email protected] y @olmochato

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