Que termine la violencia hacia ellas

Editorial El Universal

El respeto y la igualdad de oportunidades son las cuentas pendientes que se le deben a este grupo social que representa nada menos que la mitad de la población.

La presencia de la mujer en la sociedad mexicana debe estar a debate de forma permanente mientras injusticias como la discriminación, la desigualdad y la violencia hacia ellas sigan vigentes en distintos ámbitos y entornos en nuestro país. El respeto y la igualdad de oportunidades son las cuentas pendientes que se le deben a este grupo social que representa nada menos que la mitad de la población.

El destierro de la violencia que se ejerce hacia ellas en lo cotidiano debe consolidarse como una prioridad del Estado mexicano, de sus instituciones y agentes. Es inadmisible que, debido a su condición de mujeres, tengan muchas menos oportunidades de trabajo y, más allá, de acceso a empleos bien pagados, por ejemplo, al tiempo que son blanco constante de vejaciones injustas.

Un ejemplo de ello es que, como revela hoy EL UNIVERSAL, de 2014 a 2017 se incrementaron en 433%, en la Ciudad de México, las denuncias por acoso a las mujeres. El año 2014 cerró con 39 denuncias, mientras que 2017 lo hizo con 208. Sin embargo, la constante sigue siendo la impunidad: durante estos años únicamente se imputó a 13 personas, de las cuales sólo cuatro recibieron prisión preventiva.

Es un signo positivo que se registren cada vez más denuncias de acoso —que puede ser reflejo del empoderamiento de la mujer en los últimos años en la sociedad mexicana—, aunque cierto es también que el acoso sigue ahí, incluso con mayor visibilidad. Y pese a ello, las autoridades asumen este delito como no grave, lo que coadyuva en gran medida a que la impunidad está garantizada para quienes lo cometen.

Esta indefensión a la que se enfrentan las mujeres en México, ejemplificada en el caso del acoso, debe terminar. Así lo manifestaron las asistentes al encuentro 102 Mujeres Líderes, organizado ayer por esta casa editorial. El respeto a la dignidad de la mujer en su vida privada, así como sus grandes aportaciones a la vida pública, tienen que dimensionarse en justicia, en aras de consolidar una sociedad igualitaria y justa, que garantice a todas y todos las condiciones mínimas para emprender su desarrollo individual.

En la elección de julio próximo una mujer competirá por la Presidencia, además de que por primera vez en la historia una mujer puede ser electa jefe de Gobierno de la Ciudad de México. No obstante, estos casos son sólo una muestra del talento y las amplias capacidades que las mujeres, en distintos ámbitos, ponen al servicio del país todos los días. Una sociedad que las oprime y sobaja se está anulando a sí misma, por lo que este debate debe seguir hasta que la desigualdad, la discriminación y la violencia hacia ellas se erradiquen.

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