¿Qué hacemos con la libertad?

Luis Vázquez

El pasado 7 de junio, como todos los años, aquellos que tenemos la fortuna de participar en los medios de comunicación así como los grandes periodistas de nuestro estado, de celebrar el Día de la Libertad de expresión. Además de ser una excelente oportunidad para convivir y para que los recién llegados podamos estar en contacto y aprender de aquellos con más experiencia, resultó una excelente ocasión para la reflexión.

Es importante que nos tomemos un tiempo para analizar la situación en la que nos encontramos e intentemos dar respuesta a algunas de las preguntas que surgen y viven junto con la libertad de expresión, algunas de estas son: ¿qué hacemos, día con día, con esta libertad de decir los que consideremos verdad?, ¿para qué no sirve esta facultad?, ¿podemos usarla de mejor manera?

Como usualmente, la reflexión se ve enriquecida con ejemplos y casos concretos que ilustran muy bien lo que hacen algunos de los medio de comunicación con el poder que han adquirido.

Analizaremos dos ejemplos.

El primero es muy bien conocido por prácticamente todos los mexicanos, se trata de lo sucedido en torno a la desafortunada muerte de la niña Paullete Guevara. No es la intención de este artículo hacer un recuento del acontecimiento, ni mucho menos endilgar responsabilidades, cosas que como veremos, ya se han encargado de forma exhaustiva otros espacios de comunicación. El caso Paullete, como se le conoce coloquialmente, empleó casi por completo un mes dentro de los noticieros y periódicos más importantes del país. Retuvo la atención de México por un periodo tan prolongado de tiempo como lo haría una campaña a alguna gubernatura, ni que decir para una diputación… cualquiera que lograra que tal recepción en los medios de comunicación llegaría a ocupar un curul sin ninguna dificultad.

Jessica McClure Morales es la poco afortunada protagonista del segundo ejemplo. El caso se conoce mejor como “baby Jessica” quien obtuvo notoriedad a sus 18 meses de edad después de caer en un pozo en el patio trasero de una casa particular, el 14 de octubre de 1987. Entre ese día y el 16 de octubre, los equipos de rescate trabajaron durante 58 horas continuas para sacar a “Baby Jessica” del pozo, ella se encontraba aproximadamente a 7 metros de profundidad. Para 1989 fue objeto de un telefilme de la cadena ABC. Mientras sucedía, la CNN ofreció una cobertura las 24 horas en el lugar de los hechos, narrando los esfuerzos de los cuerpos de rescate. El caso tomo tanta atención, que el entonces presidente Reagan declaró que “Todos en Estados Unidos se convirtieron en padrinos y madrinas de Jessica mientras se producía su rescate”. La fotografía de su rescate obtuvo un premio Pulitzer en 1988 y el dueño de la casa donde paso escribió un libro titulado “La sombra del arcoíris: historias reales sobre el rescate de “baby Jessica”. Obtuvo tanta atención mediática que Los Simpsons le dedicaron un capitulo completo.

Si bien el segundo tiene una conclusión más afortunada pues resultó en el rescate de la bebé, ambos comparten el haber capturado la atención de un país entero durante un periodo tan largo que sería difícilmente igualado por cualquier movimiento socio político. Proteger la vida de los ciudadanos es una de las finalidades más importantes de cualquier Estado, y los medios de comunicación lo saben, dedicar a ello mucho de su tiempo por elección e información al público permite hacernos conocer su influencia y penetración en nuestra manera de pensar y en eso que llámanos libertad.

estudiante de la Facultad de Contaduría UAQ

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