Progreso ¿Palabra hueca?

José Manuel Presno Ozaeta

Escuché en el radio alguien dando su opinión acerca del anuncio del nuevo aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y durante su declaración utilizó la palabra “progreso”, misma que al momento de oírla me hizo corto circuito. Escucharla como calificativa de un proyecto tan vanguardista, me sonó como alguien hablando de la tecnología “dial up” (internet a través de la línea telefónica) en un foro e-commerce.  Me parece una palabra en desuso que si bien en su momento fue utilizada por varios famosos como Victor Hugo, Charles Chaplin, Albert Einstein, Henry Ford en frases que hoy consideramos históricas, también fue sobreutilizada en diferentes discursos políticos, haciendo de ella como la típica canción que se repite constantemente en el radio y termina por cansar. Es como si hubiera perdido fuerza su significado inclusive al punto de sonar falta de contenido o hasta kitsch (concepto pretencioso, de mal gusto, o pasado de moda que procura interpretaciones fáciles).

Según el diccionario, Progreso es un concepto que indica la existencia de un sentido de marcha gradual en la condición humana. Fue una palabra con mucho valor en distintos tiempos de la historia del hombre, tales como el renacimiento, la ilustración, la revolución industrial. En nuestro México fue utilizada constantemente durante la post Revolución y tiempo después en discursos presidenciales entre los 60´s y los 80´s para darle adherencia a una ideología política, referiéndose a través de ella ya sea a un estado ideal aún no conseguido pero al cual se está caminando poco a poco, o al cumplimiento de una promesa electoral en temas de infraestructura, sociedad o educación.   

Desde mi óptica, la palabra progreso debiera ser substituida a nivel macro por palabras como desarrollo, evolución, crecimiento, cambio, las cuales de acuerdo al nuevo contexto, suenan menos generales y más actuales.  De igual forma al referirnos al crecimiento de la persona, pienso que conceptos como alineación, constancia, mejora continua, son más acordes, profundos y aterrizados al hablar de los planes de vida de cualquiera de nosotros.

Buscando enfocar nuestra vida a la mejora continua o desarrollo, pienso en 3 principios que no debemos perder de vista:

1.      Vitalidad: Para avanzar en un camino que decido tomar, es necesario fomentar la auto motivación y confianza en mi mismo. Puedo tener una gran idea, excelentes contactos, las mejores herramientas, incluso clientes buscando desesperadamente aquello que ofrezco. Sin embargo si no hago lo más posible para sacar beneficio de mis  talentos con el suficiente entusiasmo, corro con una alta posibilidad de perder una oportunidad o incluso de estancarme. 

2.      Maestría: Un requisito del proceso creativo, es ser especialista en la técnica o área a desarrollar. El virtuosismo aparece tras horas de tocar un instrumento, o arrastrar el lápiz, analizar fórmulas, etc.  Esto implica invertir tiempo, atención y emoción a una disciplina además de aceptar un don. Ser punta de lanza implica ser bueno en algo pero también ser constante y estar dispuesto a la permanentemente actualización.  

3.      Versatilidad: Lo único constante es el cambio.  La actitud flexible me permite considerar continuamente ideas y situaciones externas que modifiquen mi realidad. Tener la disposición de aceptar lo que no puedo controlar y seguir adelante con un proyecto a pesar de problemas y limitantes, me ayuda a adaptarme al entorno y replantear lo necesario para seguir adelante con el crecimiento.    

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