Presupuesto, ¿bien ejecutado?

31/05/2019
05:14
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Estimado lector. En los meses que he tenido la oportunidad de colaborar en este espacio, he manifestado mí incredulidad respecto a ciertas políticas y decisiones tomadas por la nueva administración del Gobierno Federal.

La critica ha sido respetuosa pero concisa, pues aunque queda mucho tiempo para evaluar, en seis meses hemos presenciado una serie de consecuencias que han impactado en la estabilidad de la sociedad.

En este contexto, a finales del año pasado escribí una columna que ponía en duda la distribución de los recursos públicos, titulada Presupuesto ¿bien dirigido?, en donde puse énfasis en la política presupuestal asumida por el Gobierno Federal y la manera como distribuirían los recursos públicos.

Más allá de la austeridad y economía en su manejo, cuestión que siempre apoyaremos, estaba la manera como se destinaría el dinero. Y algo que en ese momento me llamó la atención fue que en la mayoría de los rubros e instituciones había una disminución considerable en sus ingresos; sin embargo, el presupuesto total sobrepasaba al del año anterior.

Luego entonces, ¿a dónde fueron los recursos? a los programas y políticas prioritarias para el Presidente.

Ahora, a seis meses del inicio de la administración, estamos viendo las consecuencias de esos recortes.

Programas sociales como “Comedores Comunitarios” desaparecieron de un momento a otro, sin considerar su impacto positivo en la sociedad para eliminar uno de los rezagos más apremiantes de México, el hambre y la desnutrición.

Otros, como las guarderías infantiles, las escuelas de tiempo completo y el programa “Prospera”, han sufrido fuertes recortes, dejándolos pendiendo de “un hilo”.

Por otro lado, ciertos sectores estratégicos, como el de Salud, se están viendo mermados por la poca disposición de recursos y el excesivo control en el manejo del presupuesto, donde la concentración de las operaciones ha provocado un letargo burocrático, que ha traído el malestar de los ciudadanos y la poca movilidad en la economía.

Asimismo, los expertos están vaticinando una disminución en el ritmo de crecimiento del PIB nacional, al grado que, tal vez, no alcancemos ni el ya acostumbrado 2%.

En este sentido, el periodo de “experimentación” o “acoplamiento” que ordinariamente se le concede a la nueva administración está llegando a su límite, pues con ello se está poniendo en juego la integridad de las personas, así como la estabilidad y funcionalidad de las instituciones.

Así pues, si bien la población está habida de un cambio, ese cambio debe ser para bien, donde las conquistas obtenidas se mantengan como una base mínima de crecimiento y no como un “borrón y cuenta nueva”, donde desechemos todo lo que hemos construido a través de los años y demos paso a las ocurrencias.

Ahora, solo nos queda esperar a que el gobierno en turno reflexione y, eventualmente, rectifique el rumbo. Por lo pronto, desde nuestra trinchera, no nos queda más que seguir en la crítica respetuosa y constructiva, pero eso sí… insistente.

 

Diputada local del PRI @AbigailArredondoRamos @AbiArredondo

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