Planear y prevenir

Carlos Lázaro Sánchez

Los retos que enfrenta la sociedad de hoy en día son cada vez más diversos y complejos. Por ejemplo, el desarrollo de nuevas tecnologías de información dinamiza y modifica la forma en que interactuamos como personas. Esta situación está cambiando la manera de abordar temas como los que se refieren a los procesos educativos, la participación y organización ciudadana, la interacción sociedad y gobierno, entre muchos otros.

Por otro lado, tenemos que el desarrollo del capital, de la industria y la consolidación de espacios laborales están generando flujos migratorios de gran densidad. Hoy en día, por ejemplo, a Querétaro están llegando aproximadamente cuatro familias diarias por el atractivo que tiene la entidad en cuestión de oferta laboral y paz social. Esta situación está cambiando la manera en que se manifiestan temas como la seguridad, vivienda, infraestructura urbana, servicios de salud y espacios recreativos.

Ante estos nuevos retos, el ejercicio de gobierno debe considerar a la planeación y prevención como esquemas fundamentales en el diseño de políticas públicas. Es decir, la prevención como una perspectiva transversal mediante la cual se actúe de manera oportuna ante situaciones sociales que pudieran representar focos rojos o llamados de atención. Y la planeación considerada como la característica de quien visualiza objetivos a futuro y las acciones que contribuyen a alcanzarlos.

Sin embargo, tal parece que hoy estas perspectivas se consideran poco en el ejercicio público y de gobierno. Menos cuando los actores públicos están más interesados en las obras de relumbrón electoral que en las que realmente necesita Querétaro como acciones de trascendencia. Se planea poco porque —aunque lo que se trabaja gubernamentalmente se sustenta en documentos oficiales— no se respeta debido a los intereses políticos y económicos. También se previene poco porque la prevención no reditúa en impacto mediático o político.

Esta manera de hacer gobierno sin prevenir ni planear tiene graves consecuencias. Ha generado que el consumo de drogas en los adolescentes se haya incrementado 6% en los últimos tres años, de acuerdo el Consejo Estatal de Adicciones. Además, la falta de acciones preventivas ha mantenido esta cifra: 60% a los accidentes son provocados por el consumo de alcohol; el rango de edad con mayor incidencia son jóvenes entre 24 y 34 años, según datos de la misma Secretaría de la Juventud.

La falta de planeación ha generado proyectos mal diseñados que han costado al erario público importantes cantidades de dinero. Un ejemplo de ello son los “elefantes blancos” como la central de abastos ubicada en el camino a Tlacote, proyecto que no funcionó debido a que nunca se consideró a los comerciantes, por lo que hoy en día se encuentra abandonada y sin utilizar.

En el Partido de la Revolución Democrática estamos trabajando de una manera responsable y desde nuestros espacios estamos contribuyendo para que los programas de gobierno asuman una visión de auténtica trascendencia y beneficio para los queretanos. Nuestro objetivo es promover esquemas de planeación y prevención donde el ciudadano tenga una especial participación como agente activo en la definición de estos trabajos. Lo hacemos así porque creemos en el ciudadano y queremos un Querétaro con mejor porvenir.

 

Presidente del Comité Directivo Estatal del PRD

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