Planeación urbana

Norberto Alvarado Alegría

El señalamiento realizado en días pasados en sesión de Cabildo del Ayuntamiento de Querétaro, en relación a la situación legal y administrativa que guardan los giros comerciales de bares y discotecas, mejor conocidos como “antros”, ha provocado que se retome la discusión pública sobre un tema que incide en la gobernabilidad, la seguridad y la salubridad, y que resulta actual para la agenda pública y necesario de regular con mayor cuidado; pero que lamentablemente, en la gran mayoría de los casos, solamente recordamos cuando las irregularidades, los accidentes o los hechos lamentables salen a flote.

Sin duda alguna el fenómeno de la urbanización social, en el cual estamos inmersos desde hace años, trajo consigo nuevas formas de vida y problemáticas diversas que han cambiado significativamente la fisonomía de nuestra ciudad y la dinámica de la población. Una de ellas es el crecimiento de estos giros comerciales y de la vida nocturna, que sin duda forma parte de las actividades de recreación de un sector importante de la sociedad, principalmente de los jóvenes, que también son los más expuestos a los efectos negativos de la falta de regulación.

Uno de los problemas más característicos deriva del crecimiento desordenado de la mancha urbana, que a lo largo de los años ha mezclado las zonas habitacionales y los giros comerciales de recreación nocturna, lo cual genera una problemática que las administraciones municipales han sido incapaces de resolver. Como ejemplos tenemos la añeja lucha social que los vecinos de las colonias aledañas al bulevar Bernardo Quintana y la avenida Constituyentes han sostenido durante 15 años, y por otra parte, el movimiento de vecinos del Centro Histórico. Ambos han denunciado ante las autoridades los problemas de los que son objeto debido a la proliferación de bares, cantinas y discotecas en zonas que son esencialmente de uso habitacional, también han señalado la falta de regulación y atención de las autoridades sobre la operación de estos comercios y sus horarios, que generan contaminación por exceso de ruido, invasión del espacio privado, inseguridad y acumulación de basura, entre otros. No podemos negar que estos comercios son para muchos, una necesidad de la vida moderna y un atractivo turístico de la ciudad, que genera inversión y empleos, sin embargo tampoco podemos soslayar los inconvenientes que causa su establecimiento y operación a quienes son sus conurbanos naturales. Los antros deben ser atendidos inmediatamente y regulados estrictamente por las autoridades bajo una visión de equilibrio de la habitabilidad, gobernabilidad y competitividad, que permita regenerar el tejido social de nuestro municipio. Esto debe tener por consecuencia el diseño de una nueva política pública que resuelva satisfactoriamente, y en la medida de lo posible, las demandas de todos los sectores sociales.

Las ciudades actuales responden de alguna manera a su destino inmediato porque crean infraestructura y generan servicios, pero más allá, en su destino teleológico, las ciudades no responden a su causa final, que debiera consistir en satisfacer las necesidades primordiales, biológicas, psicológicas, familiares, culturales, sociales y recreativas de su población. En nosotros como sociedad y en nuestras autoridades locales está la posibilidad de materializar un nuevo paradigma urbano y de calidad de vida para los queretanos.

Ex regidor y abogado

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