Periodismo de simulación | Querétaro

Periodismo de simulación

Carlo Daniel Aguilar González

Hacer periodismo implica precisar datos, confirmación o verificación de la información potencial que se piensa publicar, contextualizar cifras, declaraciones o el fenómeno social, más una responsabilidad y ética en las decisiones a tomar.

Poner la atención en el quehacer informativo de medios de comunicación, las personas que conducen en espacios radiofónicos y televisivos, quienes también usan sus cuentas personales de redes sociodigitales (Twitter principalmente) para informar, es una acción necesaria en una sociedad que aspira a la democracia.

Los derechos de las audiencias tienen puntos de cruce con el Periodismo. Algunos cruces están en la calidad de la información que se proporciona en las noticias, la pluralidad de voces, la posibilidad de réplica, apertura a rectificar en caso de imprecisión o tergiversar, transparencia en gastos de publicidad oficial $ (pendiente en la mayoría) y que su línea editorial no lleve a forzar determinado ángulo en la info.

Aunque exigir responsabilidad a medios y periodistas en su labor es saludable y aporta a la democracia, también está el riesgo de un exceso cuando se generalizan las críticas y los señalamientos contra la prensa, situación que ha hecho el Presidente de la República. 

Volvamos al punto inicial: alertar sobre un grupo de comunicadores que ha caído, como su credibilidad, en un Periodismo de simulación. 
Damnificados de los millones de pesos que ya no reciben vía publicidad oficial a partir de 2019 y con intención de criticar, como sea, cuando sea y a la menor provocación todo lo que suene a “4T”, este grupo de comunicadores o “periodistas” no respeta a sus audiencias en sus “exclusivas”, post de noticias o el uso del espectro radioeléctrico.

La pandemia a causa de Covid-19 ha evidenciado la pobreza informativa de un grupo de comunicadores, sus intereses e intenciones por encima de la responsabilidad. Su búsqueda por “el canto de las sirenas” para criticar decisiones y planes frente a la pandemia, incluso con voces de doctores, dentistas o personas ligadas a intereses de farmacéuticas, pero sin especialización en Salud Pública o Epidemiología, los desnudan. Total, han de “pensar” que mientras aporte a su narrativa, qué importa que no consideren factores de movilidad, sociodemográficos o de historia reciente del sistema de salud. 

Hacer Periodismo sobre los avances de la vacunación implica analizar las cifras, contrastarlas y tratar de profundizar. Saber que más disponibilidad para acceder a las vacunas no es sinónimo de mayor avance en la aplicación de dosis ni que tenga más proporción de personas vacunadas entre el total de su población. 

La precisión y el análisis identifican semanas en que se han aplicado más de 5 millones de dosis en vacunas contra el virus SARS Cov-2 a nivel nacional (cuatro veces entre julio, agosto y octubre), pero también reconocer semanas con aplicación menores a 50 mil dosis (enero).

Hasta el 10 de diciembre, el 86% de la población mayor de 18 años en México tiene al menos medio esquema de vacunación contra el virus, 73% con esquema completo.  

Para evitar un Periodismo de simulación en esto, recomiendo seguir en Twitter a Luis Bres, master en Ciencias Físicas y quien realiza monitoreo sobre el avance de la vacunación en México, así como a Mike Ryan, funcionario de la Organización Mundial de la Salud (OMS).   

 

Periodista y profesor de la UAQ

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