Perfiles electorales Parte I

Carlos de los Cobos

“Es prudente no confiar por entero en quienes nos han engañado una vez”, René Descartes.

Con las recientes reformas constitucionales en materia político–electoral y toda vez que ya vimos que el INE sí existe, al igual que el “Poder Reformador de la Constitución”, es menester pronunciarse en torno al perfil de Consejero y Magistrado Electoral que deben designarse en las entidades federativas, para ello analicemos algunos antecedentes.

En el año 2006, como resultado de la Declaración de Jurica, la Suprema Corte presidida por don Mariano Azuela inició una serie de trabajos encaminados a mejorar el servicio de justicia en México y dictó distintas políticas públicas a seguir y conseguir su objetivo, entre ellas, el Libro Blanco y la definición del perfil del funcionario judicial. En dicho año, tuve el honor de colaborar en la investigación denominada Perfiles jurisdiccionales, a cargo del Dr. José Antonio Caballero Juárez del IIJ–UNAM y el CIDE, así como el hoy Juez de Distrito, David León Hernández, y nos dedicamos por espacio de un año, aproximadamente, a diseñar una metodología e implementar una estrategia de entrevistas, consultar fuentes nacionales y extranjeras, para definir lo que es un funcionario judicial a partir de la experiencia en la sede judicial y así, arribamos a resultados interesantes sobre lo que es y lo que se espera de un actuario, un secretario, un juez y un magistrado federal; las conclusiones se pueden consultar en la revista del Instituto de la Judicatura Federal, número 22, de 2006.

En síntesis, lo que se necesita además de un sólido conocimiento teórico y práctico, es confianza, mérito, lealtad, prudencia, ética, formación jurisdiccional muy específica. En otro nivel, como el de jueces y magistrados debe prevalecer la responsabilidad social de las resoluciones y los efectos de éstas, es decir, una labor de política judicial. Ahí falta definir el modelo de juez al que se aspira en México, en donde se prefiere la carrera judicial en lugar de otras actividades, como en diversos sistemas jurídicos.

El punto es que el problema sigue sin resolverse; hoy día, el Consejo de la Judicatura Federal privilegia la propia carrera, el mérito, la formación artesanal, la memoria y los criterios jurisdiccionales. Me gustaría un perfil de juez más activista. Es tiempo de reflexionar al respecto al igual que, en la designación de Magistrados Electorales Federales y su perfil, pues si bien ha habido grandes juristas en las Salas Regionales y Superior, también por infortunios de la vida, existe al menos un personaje en las Regionales que demerita a tan noble institución con su actuar y trastoca la ética judicial de la que se precia ser experto o aquel excelso secretario que piensa que la legalidad no implica convencionalidad ni constitucionalidad.

Ahora bien, la pregunta es ¿Cómo va a integrar el INE y el Senado de la República a las autoridades administrativas y jurisdiccionales? El hoy presidente del INE, el Dr. Córdova y el Dr. Astudillo publicaron en 2010, una interesante obra denominada Los árbitros de las elecciones estatales. Una radiografía de su arquitectura institucional. En ella, se da cuenta de las actividades que realizan los Institutos Electorales Locales y su funcionamiento, y delinean un perfil de Consejero. Desde mi punto de vista, como académico y ex Consejero Electoral estimo que los órganos administrativos y jurisdiccionales locales necesitan lo siguiente.

Consejeros con conocimientos teóricos y prácticos; prudentes, si bien lo deseable es que sean químicamente puros, deben al menos garantizarse que tengan un compromiso institucional con la imparcialidad, certeza, legalidad, equidad y con la función estatal de organizar las elecciones; se requiere no sólo conocimiento sino también control de emociones y pasiones, no puede permitirse actos de suma arrogancia y hacer uso de relaciones políticas para perjudicarse mutuamente o actuar por consigna.

Es un perfil complejo cuyo punto medio debe gravitar entre la técnica y la política, pues ésta y la forma de transmitir el poder son su materia prima. Los órganos serán la caja de resolución de conflictos electorales en una primera instancia; se requiere una verdadera vocación por servir y no servirse ni intentar extorsionar a candidatos o partidos; se requiere mucha capacidad de dialogo y acuerdo en una marco de respeto; por ello, también deben blindárseles con adecuadas prerrogativas en el contexto de una sociedad que tampoco está para excesos.

 

Doctor en Derecho por la Universidad Panamericana y especialista en justicia constitucional.

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