Pasaporte digital, no digital

Natividad Sánchez

Tres de tres, como dicen en las series, en columnas anteriores usted pudo leer sobre los “famosos 100 mililitros” de los recipientes que dejan subir en la maleta de mano en un avión, además del deficiente servicio de transporte público hacia el Aeropuerto de nuestro bello estado de Querétaro, y ahora toca al “pasaporte digital, que no es digital”. Cuando mencionan  un documento electrónico, imaginamos que quizá lo portaremos en el celular, en un código QR o en una aplicación, pero el nuevo pasaporte no es como muchos creíamos, no es que vaya a desaparecer el cuardenillo con hojas que lo caracteriza, ni mucho menos que dejemos de usar el papel. El nuevo documento “sigue siendo el mismo libro impreso con 32 páginas en su haber”, solamente que ahora cuenta con un chip que contiene datos  biométricos y candados que lo hacen más  seguro.

Según “The Henley Passport Index: Q1-2021 Global Ranking”, el pasaporte mexicano está en el lugar número 24 entre los más poderosos y seguros del mundo, es decir, que subió dos peldaños, pues todavía el año pasado se encontraba en la posición 26. Las novedades son: el famoso chip, un holograma de última generación, firma electrónica, información personal, una hoja de policarbonato, con la que, dicho por las autoridades, será imposible de suplantar. En cuestión de diseño tiene imágenes de lugares emblemáticos del país, como las zonas arqueológicas de Teotihuacán y Palenque, en suma de que por primera ocasión la palabra México llevará tilde. La elaboración estuvo a cargo de “Thales”, una empresa francesa líder en el sector.  

Pero, ¿qué hace que un documento de identidad como el pasaporte sea seguro o no?, según información de “Thales”, existen métodos habituales de ataque utilizados por los estafadores. Para iniciar los documentos tradicionales y los pasaportes electrónicos no son inmunes, pues el aumento de la tecnología no ha logrado la eliminación de los delincuentes, por lo que estos cuadernillos tienen que volverse necesariamente más sofisticados para  evitar la clonación. El secreto está en elaborar un documento extremadamente difícil de reproducir, copiar y personalizar. La firma explica que los pasaportes más seguros se logran con efectos “multiplicación”, es decir, combinando características táctiles y ópticas, tecnología, materiales y tintas que no estén disponibles para el público en general, y un diseño mucho más complejo. Entre lo más simple, en México por ejemplo, existen tres colores de identificación: el verde, que tenemos todos los ciudadanos; el gris, para legisladores y el negro, sólo para diplomáticos y para el Presidente de la República.

Como dato curioso puedo decirles que los primeros pasaportes en México datan de 1850, no tenían fotografía y eran cartas credenciales o cartas diplomáticas de identidad. Este cuadernillo se empezó a utilizar con mayor frecuencia en 1950 debido a que EU exigía un documento de identidad, y en ese entonces, sólo se usaba para poder vsitar el vecino país. 

Queridos lectores, no, nuestro pasaporte no se encuentra en la lista de los primeros cinco mejores  del mundo: Japón, Singapur, Alemania, Corea del Sur o Finlandia,  pero tampoco estamos tan amolados, pues la posición 24 de entre los 110 pasaportes del ranking, no está tan mal. Para quienes se preguntan, el último de la lista, es Afganistán. ¿Ustedes qué opinan? 

 

 

*Periodista y conductora
Premio Nacional de Locución otorgado por la ANLM
Twitter @NatividadSanche
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