Ahora hablaré sobre parasitismo, una de las biorrelaciones, asociaciones o simbiosis interespecíficas de los animales, es decir, las que se llevan al cabo entre los individuos de diferentes especies.

El parasitismo es una relación íntima entre dos organismos heteroespecíficos, en la cual el parásito normalmente es el más pequeño de los dos y depende metabólicamente del huésped. La relación puede, a su vez, ser permanente o temporal.

A diferencia de los comensales, los parásitos satisfacen sus necesidades nutritivas directamente de su huésped. Los parásitos entonces son micrófagos que pueden ser externos denominados ectoparásitos, o internos endoparásitos. Una población de parásitos puede alimentarse de un individuo huésped; el parásito se alimenta del huésped mientras éste vive, causando su muerte sólo en casos extremos.

Los parásitos son muy numerosos y probablemente afectan a todos los organismos vivos, en algún estado de su vida. También constituyen una gran proporción de la diversidad de la vida sobre la Tierra, es decir, que en gran proporción la radiación adaptativa en la Tierra ha sido entre organismos parásitos, por ello se calcula que más de 50% de la biodiversidad en el planeta lleva a cabo este tipo de asociación o biorrelación. Por ello, el parasitismo representa la estrategia de vida más común, que todas las estrategias alimenticias o de asociación combinadas.

La asociación entre parasito-huésped lleva consigo la exposición de éste a sustancias antigénicas de origen parasitario, ya sean moléculas corporales del parásito (antígenos somáticos) o moléculas segregadas o excretadas por el parásito (antígenos metabólicos). El huésped responderá a estos antígenos con el desarrollo de anticuerpos específicos, que representan la respuesta inmunológica por parte del huésped. En invertebrados que no presentan inmunoglobulinas, hay una respuesta de defensa, como fagocitosis, encapsulamiento, melanización, ciertas respuestas humorales en artrópodos, o nacarización en el caso de moluscos.

Cuando el parásito está asociado a su huésped, muchos aspectos de la vida del huésped pueden sufrir cambios o alteraciones dependiendo de los niveles de infección o infestación, así por ejemplo estos cambios se pueden observan en el comportamiento, potencial reproductivo, habilidad de competencia y la susceptibilidad a la depredación.

Los parásitos están adaptados para explotar pequeños y discontinuos ambientes. Para el parásito, el huésped existe en un ambiente inhóspito. El huésped entonces para el parásito representa una población, donde existe el riesgo de distancia o espacio para poder llegar a otro individuo. Por ello, para estos organismos parásitos, pequeños, es necesaria una amplia dispersión en distancias que marcarán la colonización de nuevos huéspedes como peligrosa.

Las adaptaciones para reducir el peligro incluirían: la producción en masa de esporas o huevos, la dispersión de hembras fertilizadas que formen una gran proporción en su población y la dispersión por foresia.

El tiempo de dispersión así puede significar un gran factor de riesgo para el parásito, por lo que se llega a lograr ésta, al desarrollar el parásito una extrema longevidad de estados de reposo. Por ejemplo algunos nematodos parásitos de plantas permanecen quiescentes o en latencia por 23 años y en estado de criptobiosis por 39 años.

También para asegurar el encuentro con el huésped o su permanencia en los parásitos (muchos de ellos), manifiestan variaciones reproductivas como hermafroditismo (nematodos, tremátodos y cestodos), reproducción asexual como partenogénesis (áfidos, etc.).

Ahora, los parásitos pueden ser obligatorios, cuando éste depende su existencia totalmente del huésped, ya que si es privado del huésped muere, aquí existe un sinnúmero de ejemplos, como las garrapatas hematófagas, mosquitos, etc., Pero también los parásitos pueden ser facultativos, cuando por ejemplo un foronte (del griego phoresis = llevar) como podrían ser algunos ácaros, que se suben como forontes al huésped, que puede ser un ratón, pero ocasionalmente se alimentan de descamaciones, incluso de algo de tejido o productos celulares del mismo, es decir que su vida no depende totalmente del parasitismo.

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