Hablar es un uso natural que tenemos para comunicarnos, especialistas afirman que podemos decir palabras a los 11 o 12 meses puede ser antes, claro en esta edad solo como una expresión “natural” del ser humano en desarrollo, después de ello formamos parte de la escuela de la vida de esa formación a la que tenemos acceso, es ahí donde empezamos a comprender el significado de las palabras y procedemos a usarlas de manera positiva o negativa.

Las palabras son un  reflejo de nuestro pensamiento y muchas veces de nuestro sentimiento, son ellas quienes los plasman, son hermosas cuando las decimos de manera positiva cuando las utilizamos para construir,  reza el viejo refrán que las palabras se las lleva el viento, pero que pasa cuando  no lo hacen, si no se van e infringen de manera negativa en una o unas personas esas palabras lastiman, laceran, hieren, estas tienen mucho poder, tienen la gran habilidad si se utilizan de manera negativa de destruir lo que tanto tiempo se logro construir, debemos hacer una reflexión acerca de ello, debemos pensar  antes de hablar  cuando estemos resentidos, hablemos solo cuando estemos tranquilos.

Cuando emitimos una palabra debemos de pensar lo que diremos una y otra vez, dicen que por ello Dios nos dio dos orejas y una boca, para escuchar más y hablar menos.

Nuestra boca es un puente de unión o de destrucción, debemos tener cuidado con lo que decimos, pero más cuidado en el crédito que le damos a lo que escuchamos, es por esto  que antes de emitir un juicio tenemos que analizarlo y siempre he creído  que si no tienes nada bueno que decir es mejor no decir  nada.

El mejor tip que en vida me dio mi padre y espero sea de ayuda para todos ustedes como lo es para mí es el siguiente:

“Nunca decidas nada enojado y no prometas nada contento.”

Cuántas veces hemos sido objeto de la traición de las  emociones, estas nos traicionan y al grado de ofrecer hasta lo único que tenemos y cuantas veces al grado álgido decidimos cosas que no nos convienen y que nos harían daño, es por ello que siempre debemos actuar buscando el equilibrio, las palabras encierran un gran poder envían constantemente información a nuestro cerebro esta genera pensamientos y ellos acciones si hablamos cosas positivas existe una mayor posibilidad que cosas buenas pasen, si hablamos de manera  negativa la probabilidad ya la saben.

Recuerden que somos dueños de lo que callamos y esclavos de lo que decimos.

 

¿Y tú que crédito le das a lo que escuchas?

Reflexiona y actúa.

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