Paciencia

Mónica Silva Olvera

Es entonces paciencia una actitud que valdría la pena recuperar, viendo cómo se desenvuelve nuestra sociedad y sobre todo, por los casos de agresión y violencia que se van presentando cada vez más.

Decía Santa Teresa que la paciencia todo lo alcanza. En la actualidad, voltear a ver la reflexión de una religiosa del siglo XVI como referente para nuestros tiempos, puede parecer  absurdo, obsoleto y sin relación alguna con la realidad que vivimos, ya que actualmente la paciencia se ve como un defecto y no como una cualidad.

Se trata de la actitud que lleva al ser humano a poder soportar cualquier contratiempo y dificultad. De acuerdo con la tradición filosófica, “es la constancia valerosa que se opone al mal, y a pesar de lo que sufra el hombre, no se deja dominar por él”. Viene del latín patientia con el mismo significado, “calma en la realización de alguna actividad”.

Es entonces paciencia una actitud que valdría la pena recuperar, viendo cómo se desenvuelve nuestra sociedad y sobre todo, por los casos de agresión y violencia que se van presentando cada vez más.

Requerimos paciencia para saber que nuestro peque de 2 años no aprenderá a vestirse solo a la primera; para esperar a que el niño de 6 años termine su tarea; para escuchar las conversaciones de los adultos o las discusiones de los adolescentes.  Se requiere paciencia, y mucha, en todas nuestras relaciones sociales. ¿Habías notado que es frecuente la discusión entre hermanos, esposos, amigos, vecinos e incluso entre desconocidos?

Paciencia para concluir mis estudios y después ser reconocido como un excelente profesionista; para alcanzar mis metas económicas en un lapso más largo de lo esperado; se requiere paciencia incluso para realizar los pagos mensuales del coche, la renta o cualquier bien material adquirido a plazos.

¿Cuántas veces te ha molestado que alguien se meta en la fila donde estás? Quien se salta estas simples normas, además de demostrar su falta de educación, muestra su poca paciencia a esperar su turno, a asumir su error de no prever tiempos e ir tarde a su cita. También de la falta de paciencia se derivan muchas transas, pues dando un pago, una mordida, logro que mi trámite brinque la fila y se me atienda lo más pronto posible.

He notado que muchos de mis pacientes que logran un mejor estado de salud a través de su alimentación, son más —increíblemente— pacientes. Y me refiero a la raíz común de paciencia y paciente: El origen de la palabra paciencia es la raíz latina pati que significa sufrir. Así, el tener paciencia o el ser paciente, implica un sufrimiento, si bien ese sufrimiento se acepta con dignidad, esperando una recompensa mayor que vendrá, por ejemplo, el bajar de peso o tener mejor control de su presión arterial.

Pero hoy la gente busca no sufrir, y por ello, sin reflexionarlo, la sociedad se está volviendo más exigente, menos tolerante y todo por ser menos pacientes.

Haz este ejercicio: Elige una situación para probar tu paciencia: cuando se prepara tu hijo para la escuela, o tu compañero de trabajo va a entregarte material relevante, el esperar que tu compu prenda, en la fila del cine o para pagar la luz,  prueba ser paciente, espera tu turno, aprovecha ese tiempo, realiza otras actividades, y sí, también identifica el sufrimiento por esperar, pero analizando que ese “sufrir”, en poco tiempo, tendrá su recompensa. Con paciencia todo se logra.

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