Otra vez Güerita

Gerardo Proal de la Isla

Caminando por la calle de este 2015 y apenas dando vuelta a su esquina, resulta que me encuentro de nuevo con una muchacha sin edad que conocí cuando yo apenas anhelaba llegar a la mayoría de edad y tener la posibilidad de hacer todo aquello que te era permitido hasta los dieciocho años y que hoy pudiera resultar una broma infantil para estas generaciones del siglo XXI que se mueven en otras carreteras y a distintas velocidades a las que nos era permitido conducirnos en aquellos años. Hablo de una rubia coqueta  que nos abrazaba a todos con evidente descaro y nosotros cándidamente sucumbíamos a sus encantos. Su nombre es Crisis.

Pertenezco a una generación que creció con ella cuando las necesidades eran menos, pero las circunstancias apremiaban también y no tenía uno a la mano mayor alternativa que la creatividad y el compromiso de duplicar o triplicar el esfuerzo para apenas quedar en el mismo lugar que estábamos. Eran los años setenta y ochenta y no había entonces mayor oferta de créditos, productos, empleos, oportunidades, etcétera. Lo único que crecía fuerte y sana era la inflación que nos arrebataba de un soplido las ilusiones y la calma en un Querétaro que aún soñaba con el encanto de la vieja provincia mexicana.

Así, esta güerita siguió haciéndose presente de manera recurrente cada fin de administración y no fue hasta que se cambió el modelo económico del país que consistía en una economía de estado por una economía de mercado. Las bases establecidas en la última década del siglo pasado, ahuyentaron la presencia de esta muchacha que me zarandeó por primera vez hace treinta y tantos años con un apasionamiento insospechado.

Recuerdo que desde entonces se hablaba de desvincular la gran estrategia de desarrollo de México de la producción y venta de hidrocarburos y fortalecer más las exportaciones de otros bienes y servicios al tiempo de promover el Turismo como una de las mayores fuentes de ingreso de divisas, lo que se daría gracias al incremento del número de visitantes extranjeros. Vaya que esto funcionó muy bien en otros países que sí apostaron por ello, mientras nosotros caímos de nuevo en la tentación de descansar nuestra estrategia en los hidrocarburos, sobre todo al inicio del presente milenio que nació en un auge de los precios del petróleo y la chica rubia nos dejó descansar mientras visitaba otras calles, allende nuestras fronteras. En esos años, México tuvo muchas ventajas en su economía gracias al alto precio del petróleo que permitió incrementar la oferta de satisfactores y facilitar la obtención de créditos para las empresas y las personas, así como dar al Gobierno Federal los recursos suficientes para hacer frente a los compromisos autorizados por el Congreso Federal. Si mantienes los gastos en casa y ganas el doble de sueldo, es obvio que te va mejor.

La parte triste de la historia es que pareciera que el petróleo le compra un boleto de regreso a la chica rubia a visitarnos de nuevo, a pesar de que absolutamente nadie quiere salir con ella. Para desinvitarla, hoy sigue siendo necesario sustituir con mayor claridad y contundencia esa dependencia de los precios del petróleo por otras actividades económicas y fortalecer la inversión nacional y extranjera para generar más empleos con un mayor ingreso de divisas.

Dicen lo especialistas que la reforma energética es muy buena, siempre y cuando se lleve a cabo, con contundencia en sus alcances y cuidado en su implementación, que no es tan simple como parece y conlleva una serie de procesos que deberán cumplirse con extremo cuidado en un marco de claridad y transparencia. Todos deseamos que así sea, pero mientras tanto, me pregunto que podríamos hacer para evitar lo no deseado, mientras transitamos la calle del corto plazo. Una de las respuestas es invitar a otra muchacha, verdaderamente agradable pero bastante tímida: se llama Confianza.

Espero que las recetas de recortes, ajustes de gasto público, reducción de inversiones y más, espanten a la güera que tiene la intención de visitarnos otra vez e inviten a la Confianza a acompañarnos el trecho necesario. Ni hablar, como en los viejos tiempos a correr de nuevo para mantenernos en el juego deseando estar con Confianza y que a Crisis no se le ocurra visitar este Querétaro nuevo que deseamos conservar.

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