Obra del científico y el aristócrata

Chris Motus

No vengo a decir que hay arte que sirve y arte que no, ni si el tránsito de una a otra sucede en función del tiempo. Además, soy un lego en la apreciación artística, aunque me genera gran interés. Por esa razón es que esta columna suele aproximarse a terrenos que no necesariamente tienen a la ciencia y la tecnología como pieza central. 

Por describir algunos ejemplos de la confabulación de quehaceres en arte, ciencia y tecnología, podemos mencionar el uso de ésta última para crear ilustración digital, usando las señales del ritmo cardiaco de sus creadores como fuente de inspiración. O que tal el uso de la historia del arte para conocer el proceso de domesticación de plantas. 

Y es que conocemos la historia con narrativas que no necesariamente representan la realidad. Y podemos hacer hipótesis, investigar y llegar a conclusiones con algunos elementos disponibles. Pero ¿y si los elementos nos mienten?

El equipo de investigación liderado por Silvia Centeno publicó y analizó la obra “Retrato de Antoine Lavoisier y su esposa” de Jacques-Louis David mediante el uso de técnicas como rayos x, espectroscopia Raman y microscopia de barrido electrónico, las cuales generalmente no se usan para interpretar el arte pictórico. En ese sentido, la obra goza de un análisis poco frecuente en el mundo de la curaduría, restauración y, por supuesto, contemplación artística. ¿Qué tiene de especial y quiénes son sus protagonistas?

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El científico francés Lavoisier es conocido como el padre de la química moderna, título que quizás no habría logrado sin la colaboración de su esposa, Marie-Ann, quien traducía textos e ilustraba los hallazgos. Volviendo al retrato, éste fue pintado en 1788 y muestra a la pareja con sus instrumentos de laboratorio. Sin embargo, la investigación mencionada apunta que hay alteraciones que se habrían realizado antes de 1789.

En el cuadro original, había un gran sombrero que portaba Marie-Ann y que era típico de la aristocracia; al fondo, un estante con libros de registro, probablemente del registro del cobro de impuestos, que era el trabajo con el cual la pareja cubría sus gastos. No sólo se retiraron objetos, también se incluyeron los objetos de laboratorio.

Se piensa que la pareja era muy perspicaz dentro y fuera del laboratorio, por lo que veían cierta agitación social. Por tal razón, habrían pedido al artista, David, que hiciera los cambios mencionados para pretender otro estilo de vida. Aún así, cuando en 1789 estalla la revolución francesa, Lavoisier fue tomado como prisionero por su trabajo al servicio de la monarquía y llevado a la guillotina años más tarde.

Un retrato que cuenta dos historias, el termómetro social y el fatídico desenlace. Yo no pienso que el arte deba servir, pero en definitiva hay narrativas que quedan ahí, algunas atrapadas, otras escondidas y seguramente, muchas otras, perdidas en el tiempo.

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Fuente (Clic aquí)

@chrisantics

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