Obligación y compromiso

Francisco Domínguez Servién

Durante este segundo año de trabajo en la LXII Legislatura, hemos sostenido muchas horas de discusión y análisis en temas fundamentales para el desarrollo nacional, anteponiendo, con responsabilidad y patriotismo, el interés superior que significa el bienestar de México.

Debo precisar que se efectuaron modificaciones sustanciales a las propuestas enviadas por el Ejecutivo federal, modificaciones que, en su gran mayoría, tratan aspectos relacionados al beneficio social de las leyes; todo ello, a fin de que las reformas no se queden en el papel, sino que verdaderamente transformen a este país con el trabajo constante de cada uno de nosotros, sus ciudadanos.

Una vez concluido el proceso legislativo de aprobación de las leyes reglamentarias de la reforma constitucional en materia energética, al avalar el último de los dictámenes que se discutieron y votaron en este periodo de sesiones extraordinarias en la Cámara Alta, es necesario recapitular los alcances de lo logrado.

Parte de nuestro trabajo legislativo en materia energética se orientó a asegurar el gasto responsable y transparente de la renta petrolera que recibe el gobierno mexicano, para garantizar que verdaderamente beneficie a los mexicanos y a las generaciones futuras; por ello se crea el Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo, que garantiza que dichos recursos de todos los mexicanos se destinen a gasto de inversión en rubros fundamentales para el desarrollo del país.

Todos los ingresos que forman parte de la renta petrolera se depositarán en este Fondo y se administrarán por separado del resto de los ingresos públicos —Banco de México— garantizando así el saneamiento administrativo y económico. Cada año el Fondo transferirá al presupuesto de gasto público una proporción de la renta petrolera, equivalente a 4.7% del Producto Interno Bruto (PIB) para seguir financiando la ley de egresos en la parte social: infraestructura, educación, campo, seguridad, servicios de salud, entre otros, garantizando estabilidad y permanencia en el mercado.

Una vez que se alcance el nivel mínimo del ahorro del Fondo del 3% del PIB, una parte de los ingresos adicionales podrán destinarse a gasto de inversión en proyectos de infraestructura, ciencia, tecnología e innovación; a becas de educación universitaria y de posgrado, tema impulsado por la ciudadanía y sobre el que muchos jóvenes queretanos me manifestaron su interés en distintos foros y encuentros a los que asistí, particularmente en las universidades; los beneficios del Fondo también alcanzarán a aquellos que nos han otorgado toda su experiencia, sabiduría y dedicación en la construcción de nuestro estado, me refiero a nuestros adultos mayores, ya que los recursos también se asignarán para que cuenten con una pensión universal. El resto se destinará al ahorro a largo plazo, para las generaciones del mañana y/o a hacer frente a las contingencias que se presenten en el país.

Considero que esta es la reforma más trascendente de los últimos 40 años en la vida de nuestro país ya que representará la transformación positiva de su sector energético, pero propiamente con la reactivación de la economía y de los mercados, México retomará la senda del crecimiento, la competitividad y el desarrollo. Lo he dicho antes y lo reitero, sus beneficios no serán inmediatos; será en un lapso de entre tres y cinco años cuando los mexicanos empecemos a percibirlos.

Echando un vistazo atrás, puedo afirmar con convicción que hemos legislado con patriotismo y responsabilidad a favor de lo que le conviene a México, sin mezquindad política, y así seguiremos, construyendo acuerdos en beneficio de la patria, llevando una representación digna de Querétaro a la Cámara Alta. Esa es mi obligación, ese es mi compromiso.

Senador, ex presidente municipal de Querétaro

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