¡Nunca más una Juanita!

María Marcela Torres Peimbert

El Día Internacional de la Mujer puede ser, para muchas y muchos, una simple efeméride en la cual se pueden pronunciar discursos sobre los buenos deseos o inclusive un día para felicitarnos por ser mujeres; sin embargo, para nosotras esta conmemoración mundial debe ser una oportunidad para proponer cambios y así lograr una sociedad donde las condiciones de vida entre hombres y mujeres se encuentren equilibradas.

El Día Internacional de la Mujer no busca celebrar un día en el que las mujeres recibamos felicitaciones y regalos; el Día Internacional de la Mujer busca conmemorar el hecho de que las mujeres, a través del reconocimiento y protección de nuestros derechos en todos los ámbitos, podemos cambiar paradigmas y ampliar nuestros horizontes.

Así, cada ocho de marzo, el mundo echa un vistazo a la numeralia, para concluir, una vez más, que el avance fue mínimo y falta aún mucho por hacer para construir una sociedad más justa en donde no sea el género femenino quien tenga menos oportunidades laborales, económicas y sociales.

Hoy, en México y en Querétaro, la mujer sigue siendo discriminada en su familia, en su trabajo, en la política y demás esferas sociales, y esto es inaceptable. Según datos del Censo 2010 del INEGI, en nuestro estado, 51.46 % de la población somos mujeres, 940 mil 749 mujeres para ser exacta, es decir, somos más mujeres que hombres habitando en la entidad; y en el ámbito político el rezago es dramático y plantea la realidad de desigualdad que vivimos las mujeres en la distribución de los cargos públicos.

En Querétaro, sólo 8 % de los lugares en la Legislatura, es decir, sólo 2 de 25 cargos públicos son ocupados por mujeres en el congreso; en contraparte, hay entidades como el Distrito Federal que la prevalencia ha superado los 40 puntos porcentuales, y Zacatecas con 30%. Además, en las Cámaras del Congreso de la Unión las mujeres apenas ocupamos por encima de 30% de los curules y escaños.

Estas situaciones reflejan una clara inequidad de género en nuestro país, y nos llevan a concluir que en Querétaro estamos muy por debajo de los estándares nacionales, que de por sí son fatales, en materia de paridad de género en el ámbito legislativo.

Debido a esa falta de equidad, esta semana presenté una iniciativa de ley para mejorar los mecanismos que actualmente arrojan una presencia minoritaria de las mujeres en la vida pública del país; adecuaciones que pretenden fortalecer la cuota de género y con ello potenciar la equidad en la representación política.

El objetivo de esta reforma es obligar a los partidos y coaliciones a que presenten como mínimo 45% de candidatos mujeres no sólo en las listas que se someten al sistema proporcional, sino también en las contiendas que se ventilan por el principio de mayoría, al tiempo que busca establecer que en caso de existir sub representación de alguno de los géneros en cualquiera de las cámaras, sea obligatorio que la fórmula completa sea del mismo sexo, es decir, no sólo con los candidatos propietarios sino también con los suplentes, eliminando con ello a las “juanitas” como recurso reemplazable, es decir, a aquellas candidatas inscritas por sus partidos políticos para cubrir la cuota de género, pero que al comenzar la legislatura piden licencia para dejar en su lugar a los suplentes varones.

Hombres y mujeres debemos reconocer mutuamente nuestro valor propio y responsabilizarnos el uno del otro, compartiendo las tareas que nos corresponden en el ámbito público, sobre la base de igualdad de derechos y de obligaciones.

El papel de la mujer seguirá transformándose irreversiblemente, y los gobiernos y la sociedad habremos de impulsar y conducir estos cambios, para atenuar los efectos negativos y potenciar los positivos, a través de políticas públicas, de acciones afirmativas, de reformas legales y de estrategias de los partidos políticos para impulsar la inclusión de mujeres en los cargos públicos.

Senadora de la República por el estado de Querétaro

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