Hablar de inseguridad en Querétaro no es abonar a generar un estado de crisis o paranoia. Hablar de lo que sucede en las calles y tierras queretanas, es abrir al escrutinio público uno de los temas más sensibles y delicados en la actualidad. La seguridad parte de la responsabilidad asumida y obligatoria que da la ley a la autoridad. Para ello la autoridad debe ser transparente en el uso y acceso a la información pública.
Pero en materia de transparencia de la información pública parece que las cosas no van bien en el poder ejecutivo, el legislativo, ni en los ayuntamientos de los 18 municipios. Si a esto sumamos la poca transparencia en materia de impartición de justicia de los tribunales, la deuda de información a los queretanos es enorme. La desconfianza nace al presumir cifras, números y estadísticas que chocan con la realidad, y con métodos y estadísticas originadas desde la sociedad civil. ¿Por qué incomodan tanto los reportajes de la revista Proceso? ¿Los tiroteos, mantas, rumores de ataques (Amealco), en los últimos días? ¿Se cae el mito del estado feliz?
Diversas voces especializadas señalaban desde 2009 que las desapariciones, secuestros, ejecuciones, levantones y enfrentamientos registrados en Querétaro, eran más que un aviso, de que la delincuencia vinculada al narcotráfico rondaba la entidad y que el estado dejaba de ser uno de los más seguros del país.
Las autoridades de los diferentes niveles de gobierno han promovido a Querétaro como una de las entidades más seguras y que no registra niveles altos en cuanto a enfrentamientos armados y violentos se refiere, si se le compara con otros estados de la república. Además, en 2009 el 63 por ciento de los queretanos tenía la percepción de vivir seguros, según la encuesta del Instituto Ciudadano de Estudio Sobre la Inseguridad A.C (ICESI).
Sin embargo, hay eventos que ponen en tela de juicio este “estado de seguridad” y han puesto a Querétaro en la mira de los medios, como ha sucedido con otras entidades de México.
En 2011 el Centro de Análisis de Políticas Públicas, dependiente de la organización “México Evalúa”, señalaba que Querétaro no es el lugar más seguro del país, lo dicen los datos y estadísticas oficiales del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
No es necesaria la presencia o ausencia del crimen organizado, o los cárteles de las drogas. La inseguridad tiene que ver con la incidencia de cinco tipos de delitos violentos: homicidio, secuestro, extorsión, robo con violencia y robo de auto con violencia.
Las características de cifras e índices de violencia, a nivel nacional y estatal, no solamente visualizan a las víctimas visibles o directas de los principales delitos, sino también las víctimas invisibles e indirectas, que forman parte de las familias afectadas por un delito y que sufren sus efectos.
El estudio revela que del total de las víctimas contabilizadas en los últimos 14 años, 91.9 por ciento corresponden a quienes sufrieron robo con violencia, el 6.5 por ciento a víctimas de homicidio, el 1.3 por ciento a víctimas de extorsión y el 0.3 por ciento a víctimas de secuestro.
La cifra es baja, notoriamente baja si se compara con las 10 entidades con mayor cantidad de víctimas de estos 5 tipos de delitos. Sin embargo las cosas se empiezan a empañar si tomamos en consideración que del 2010 al 2011, la entidad perdió tres lugares en esta tabla; desde hace un año se ubicaba en el lugar 25 de 32 por cuanto a la violencia.
Otra cifra nos señala que el promedio mensual de víctimas del delito de robo de auto con violencia pasó de 1.43% en el sexenio de Ignacio Loyola Vera, a 0.99 en el de Francisco Garrido, y a 2.81 en lo que va del gobierno de José Calzada Rovirosa. El robo con violencia también se incrementó en el actual gobierno (22.77) con relación al sexenio de Ignacio Loyola (20.26) y al de Francisco Garrido (15.33).
También el delito de homicidio (2.06, 1.31 y 1.43) y de secuestro (0.08, 0.03 y 0.13) se ha incrementado comparativamente con las 2 anteriores administraciones.
Vistas fríamente estas cifras, está claro que la entidad no está exenta de la violencia; más aún, diríamos que en la medida que los días pasan, aumenta la posibilidad de que estas cifras se incrementen. En el fenómeno de la violencia no existen islas territoriales que se mantengan bajo control con sólo publicitarlo. No podemos afirmar irresponsablemente, que en Querétaro no pasa nada. La realidad nacional nos alcanza.
Consejero Electoral del IFE en la Junta local de Querétaro
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