Necesario, fortalecer a la sociedad

Gonzalo Guerrero Renaud

El momento político actual nos está urgiendo a buscar maneras para fortalecer a la sociedad, ante el centralismo creciente del poder gubernamental.

Un poder central fuerte es necesario si se quiere favorecer la seguridad, el orden, la paz, la producción de bienes y servicios indispensables, el equilibrio político, por citar algunos conceptos.

Pero un poder central fuerte suele generar diversas situaciones negativas entre quienes lo dirigen. Una de ellas es llevar un nivel de vida con un gasto económico excesivo. Después, depender económicamente de su estancia en el poder para mantener dicho nivel de gasto y posteriormente, buscar perpetuarse en el poder porque ya no se tiene otra forma de subsistencia, pero para ello, se necesita controlar la vida de las personas y de la sociedad.

Un gobierno fuerte y eficiente no se contrapone con una sociedad fuerte. Por el contrario, la fuerza del gobierno debería provenir de una sociedad fuerte. El problema es cuando el gobierno fuerte ve como una amenaza a una sociedad fuerte.

El fortalecimiento de las personas y de la sociedad dependen más de éstas que del gobierno en sí.

En 1994 tuve la oportunidad de participar en las elecciones como candidato a senador en el estado de Querétaro por el Partido Acción Nacional. Unos maestros me preguntaban cuál sería mi ofrecimiento de campaña hacia ellos. Les pregunté ¿qué harían si el sistema político y económico fallara y perdieran sus derechos laborales y la posibilidad de jubilarse y pensionarse?, ¿tienen un “plan B” sobre su destino económico o están confiados a que su sustento está resuelto de por vida? Casi todos dijeron que no.

Les dije que uno de mis intereses era promover que cada persona sea capaz, tanto de generar un mínimo de autosustento, como de participar en una economía social y obtener los beneficios de ella como salud, educación, pensiones, etc., pero que era necesario involucrarse en el buen funcionamiento de la sociedad si queríamos asegurarnos de obtener los beneficios. Mi propuesta sería pedirles, más que ofrecerles.

“Entonces no van a votar por ti”, me dijo más de alguno. Les dije que, aunque no votaran por mí, los invitaba a que buscaran aumentar su independencia, su fortalecimiento personal, familiar y de la sociedad, así como su participación para procurar que el gobierno cumpla bien sus funciones.

Hoy, desde nuestros municipios y hasta nivel global, la vida económica y social nos lleva a buscar un acomodo, un empleo en el sistema y nos desalienta de buscar las actividades primarias de la economía como es la agricultura y la ganadería, porque éstas “no son negocio”. Y, efectivamente, si las vemos como algo redituable económicamente, no lo son, pero nos pueden ayudar a tener una alternativa de sobrevivencia y de ocupación digna y satisfactoria.

Un sistema en el que centralmente se decide todo también nos desalienta de unirnos más en sociedad, incluso en la misma familia. ¿Para qué, si tenemos resueltas las necesidades básicas?

Hoy es momento de que reflexionemos sobre el rumbo de la sociedad en nuestro país y en el mundo y, consecuentemente, de nuestra situación personal y familiar. Sobre la necesidad de tratar de superarnos siempre tanto física como intelectualmente como personas, pero también de mantener lazos sociales en nuestros ambientes de nuestra colonia, educativos, laborales o de nuestras actividades religiosas, para generar satisfactores de todo tipo sin dejarle todas las tareas al gobierno.

“Tanta sociedad como sea posible, tanto gobierno como sea necesario”, es lo que aconseja la historia para procurar el equilibrio entre un gobierno eficiente y una sociedad con libertades y posibilidades de desarrollo para cada persona.

Analista y miembro del Partido Acción Naciona

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