Morir en el siglo XXI: dos caras

21/04/2019
06:32
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Si se tiene la curiosidad de enterarse sobre las principales causas de muerte en el mundo, es menester acudir a los datos proporcionados por la Organización Mundial de la Salud. En 2016 fenecieron 56 millones de personas. Las diez principales causas de muerte ese año fueron, Isquemia del corazón*, infartos*, enfermedad pulmonar obstructiva (tabaquismo), infecciones de vías respiratorias, Alzheimer y similares, cáncer de pulmón, diabetes mellitus*, accidentes de tráfico, diarreas**, tuberculosis**.

Las marcadas con un asterisco se vinculan con malos hábitos alimenticios; las señaladas con dos asteriscos son más frecuentes en clases pobres: déficits proteicos en tuberculosis y falta de higiene o mala calidad de los alimentos en diarreas. Ni en esta gráfica, ni en la dedicada a las diez principales causas de muerte en los países de ingreso bajo en 2016 figura el rubro hambre. Fallecer por muertes evitables, intitulé mi último artículo. El texto hacía alusión a las dramáticas condiciones de vida de cientos de millones de personas pobres que fenecen a destiempo por ser víctimas de la coexistencia de subalimentación y sobrepeso.

En abril 2019, Christopher Murray y un equipo de 130 científicos afincados en 38 países, publicaron un extenso artículo en The Lancet, que estudia los efectos sobre la salud a partir de dietas inadecuadas. Las conclusiones invitan: comer mal acaba con la vida de 11 millones de personas al año, la quinta parte de los 57 millones de defunciones anuales. La cifra supera a otras causas de muerte: cáncer (8.2 millones), tabaco (7 millones), infartos (5.5 millones).

El estudio, extenso, riguroso, multidisciplinario, con expertos en diversas áreas, diseca las razones por las cuales fallecen quienes ingieren dietas inadecuadas, ricas en grasas y en sal, carnes rojas y procesadas, bebidas azucaradas y pobres en granos integrales, verduras, nueces y semillas. Las evidencias científicas son contundentes, tan contundentes como la sabiduría popular: comer en exceso grasas acelera la muerte. A pesar de la cientificidad impecable del estudio, sus conclusiones y omisiones obligan a cuestionar. De acuerdo a los expertos es posible producir comida para 12.000 millones de personas. De los 7.500 millones de habitantes en el mundo, 1.000 millones padecen hambre, entonces, ¿qué sucede?

Hay quienes mueren por comer mal y en exceso, otros por falta de alimentos, muchos por ser inonimados. Entre unos y otros, políticas inadecuadas y políticos ladrones.

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